Los costales de Sicilia

Una de las miles de razones por las que México necesita un cambio URGENTE para salir de esta crisis económica, social, política y de seguridad, es sin duda la corrupción-impunidad que los gobiernos neoliberales hicieron suyas. Llámese PRI o PAN, es lo mismo.

No hace falta ser muy perspicaz o tener una mente muy hábil para darse cuenta de qué manera se las ingenian políticos y funcionarios para evitar ser castigados por las atrocidades que cometen en perjuicio del pueblo y de la nación, y en beneficio de sus bolsillos, por supuesto.

Una pequeña nota escondida entre las páginas de La Jornada revela que la, inútil, Secretaría de la Función Pública perdió el juicio ante tribunales para cobrar una multa, por más de 864 MILLONES DE PESOS, que se le había impuesto a Raúl Muñoz Leos, ex director general de PEMEX,  por  un quebranto al erario estimado en MIL 724 MILLONES DE PESOS, que le entregó al líder petrolero, Carlos Romero Deschamps.

O sea otro Pemexgate en nuestras narices sin que nadie pueda hacer absolutamente nada.

La nota dice también que ya en 2010 el SAT, encargado por ley de cobrar las sanciones económicas impuestas a funcionarios públicos que incurren en cohecho, corrupción y otras irregularidades, informó, a petición del diario La Jornada, que la multa había sido dado de baja desde 2008 por ser IRRECUPERABLE.

Lo dicho, nada qué hacer ante el robo descarado que nadie podrá recuperar porque los maravillosos tribunales, al servicio de la clase política y no de la nación, ya dieron su última palabra.

Que al pueblo le sirva de “consuelo” la PENA MÁXIMA aplicada a este RATERO: INHABILITACIÓN por 10 años en dependencias o entidades del gobierno federal. A ver si lo que se ROBÓ le alcanza para 10 años de viajes de placer y de descanso.

Por eso necesitamos una transformación de fondo y no un cambio cosmético, como ha dicho hasta el cansancio Andrés Manuel López Obrador.

Queda clara la razón por la que AMLO, a mucho orgullo, le contestó ayer a Javier Sicilia: “A mí no me puedes meter en el mismo costal, Javier, yo no soy corrupto ni mentiroso”.

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