Rememorando la guerra de Cuba en el Centenario de Felipe Ángeles

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Felipe ÁngelesEspecial

La Guerra entre España y los Estados Unidos de 1898 dejó una honda huella, a ella alude Tennessee Wiliams en La Gata sobre el Tejado de Zinc Caliente en un diálogo, que resulta inolvidable en la cinta que protagonizaran Paul Newman y Elizabeth Taylor.

La trama de la novela de Rómulo Gallegos comienza con un duelo a muerte entre primos hermanos, Luzardo y Barquero, que desataría un odio familiar de lustros, duelo que tendría como motivo la inclinación de uno y otro por la suerte militar de Estados Unidos o de España en la contienda.

La Pléyade de novelistas de enorme calado que surgió en la Península Ibérica a fines del siglo diecinueve, con plumas como las de Leopoldo Alas, Azorín, Pérez Galdós, fue, emblemáticamente bautizada como “La Generación del 98”.

En lo personal, me resultó por demás curioso el hecho de que en un país en donde tanto la cultura española como la norteamericana vive interactuante en una intensa relación de amor-odio, y que tan entrañablemente está relacionado con la Isla de Cuba como es México, no exista en su historia literaria una referencia tan clara a la guerra como las que ya han sido referidas.

La “Guerra de Cuba” y las posteriores intervenciones a la Isla llevadas a cabo bajo la cobertura de la “Enmienda Platt”, resultan a todas luces el marco geopolítico del “Golpe de Estado de la Ciudadela”, tal y como lo dejara en claro, precisamente, el embajador de Cuba en México en aquellos aciagos días, el Ministro Manuel Márquez Sterling; pese a ello, y con la salvedad de la vinculación familiar a los sucesos de la antigua “Fernandina” de Salvador de Madariaga, autor de la enorme trama sobre la conquista de México inspirada en la obra del cronista Antonio Solís Rivadeneyra plasmada en “Corazón de Piedra Verde”, y ni que decir, de la magistral crónica y estudio diplomático de Márquez Sterling, la intelectualidad mexicana fue del todo omisa al respecto, a grado tal que pareciera que la sociedad mexicana habría sido ajena del todo al poder noticioso desplegado por el magnate de la prensa William Randolph Hearst.

Carlos Fuentes destaca tal vinculación, de manera por demás tardía, en la que acaso pueda ser considerada la mejor de las novelas de su etapa tardía, aún cuando, es en realidad en la estupenda adaptación cinematográfica de “Old Gringo” en la que aquella se destaca, en los días que corren, dada la situación que vivimos y en el marco del centenario del martirio de uno de los testigos claves de aquellos sucesos como lo fuera el General Felipe Ángeles, mucho habría que aprender leyendo “Los Últimos Días del Presidente Madero”.

Por lo que a mí respecta, aprovecho esta espacio, tanto para recomendar la rememoración de aquellos sucesos a fin de encontrar elementos de reflexión para el presente, llenado un vacío que intelectual que acaso haya contribuido en la época a desencadenar los trágicos acontecimientos del momento; así como para reiterarle mi amistad y admiración al General Tomás Ángeles, quien con el pleno respaldo de la Oficina de la Presidencia de la República ha devenida en figura emblemática para la conmemoración del centenario del “Artillero de Villa”, no en balde, no son pocas las analogías que pueden establecerse entre los momentos amargos que viviera en fechas recientes don Tomás, con el “Consejo de Guerra” ventilado en el “Teatro de los Héroes” de Chihuahua, dramatizados magistralmente en la obra de Elena Garro.

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