Los retos de Agustín Basave

Por cómo se resuelven las cosas en el PRD, ¡no por la vía democrática claro está! Agustín Basave será su próximo Presidente Nacional. La decisión no es incorrecta, por el contrario demuestra por primera vez algo de inteligencia política, habida cuenta de que el canibalismo político ha dejado casi moribundo al partido político de izquierda más importante de finales del siglo XX y principios del XXI en México.

Para decirlo con malicia y realismo, de ser ampliamente competitivo desde 1997 hasta 2012, pasando por el inmejorable resultado electoral de 2006, la fractura del último clan hegemónico perredista, Nueva Izquierda (Naranjo-Navarrete VS Ortega-Zambrano), nos ha dejado en estado de menudencia política, así como los ya olvidados PARM, PPS, PST, PFCRN y PSD.

¿Qué puede y debe hacer el colosista más izquierdista (el socialdemócrata de Colosio), con el partido que creamos los anti salinistas y cuya génesis ha sido el comunismo a la mexicana y el nacionalismo revolucionario? ¿Podrá Agustín meterse en los zapatos de Cárdenas, Muñoz Ledo, Arnoldo Martínez Verdugo, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo, Pablo Gómez, Andrés Manuel López Obrador, Rosa Albina Garabito, Rosario Robles o Amalia García?

Espero que por el bien del PRD que si y mucho más de lo que aportaron Camacho, Monreal, Socorro Díaz, Sánchez Anaya y Cota que arribaron cuando la izquierda mexicana y el PRD ya vivían en la bonanza y cuya aportación quedó por abajo de sus estándares políticos. Y ojalá que no termine fagocitado, como Marcelo Ebrard, por sus propios promotores.

A diferencia de estos protosalinistas y en un tiempo antiperredistas (ahora lo son nuevamente pero en Morena y no en el PRI), Agustín llega en un período de vacas flacas. Por ello, debe asumirse como un político con mucho oficio y autoridad; un líder democrático y no ingenuo, un reconstructor de instituciones con las agallas para enfrentarse con los jefes de los grupos de presión perredistas. Un Presidente del PRD al que se le respete y que tome decisiones con fortaleza y sin miedo.

Si el objetivo de Alternativa Democrática Nacional (al mando de Héctor Bautista), de traer a Basave a presidir, es que el PRD sea el partido socialdemócrata de México, adelante (yo voto por ello); la ruta es correcta si se sabe, entiende y asume el ideario socialdemócrata.

Pero para ello hay resolver dos tareas iniciáticas esenciales de toda la socialdemocracia: el Socialismo y la Democracia (socialismo democrático). Así lo dictan las enseñanzas de los maestros Louis Blanc, Friedrich Ebert, John Kenneth GalbraithOlof Palme y Willy Brandt.

El socialismo democrático no es parte de la cotidianidad perredista. Ni somos socialistas, ni mucho menos demócratas. Lo que impera en el PRD no son las grandes ideas sino el pragmatismo grosero: la corrupción, el patrimonialismo, el corporativismo y la falta de proyecto de País. Por ello hay que ir al cambio desde la raíz. Ni maquillaje, ni gatopardismo; transformación radical (socialista y democrática) a fondo, hay que llegar a limpiar las coladeras y la casa por completo.

La primera tarea de Agustín deberá ser la de combatir la corrupción política interna, la simulación y la negociación de la legalidad. El cumplimento de los deberes que impone el Derecho, debe estar reflejado en la lealtad hacia la institucionalidad partidaria. Hoy el PRD es un partido de complicidades pandilleras, no de instituciones.

Sin el compromiso de implantar una cultura de legalidad, no de moralidad, es imposible cualquier futuro halagador para el PRD. El no respeto a la Ley es el principal problema, por ello la corrupción nos ahoga y determina. Para todos los militantes nos es conocida la grosera tradición que establece que acuerdo mata estatuto. En el PRD los estatutos se aplican discrecionalmente y con criterio de intriga y conveniencia de banda.

Es en la ruptura de legalidad donde se ha enquistado la hegemonía y la dominación de los grupos de presión internos (corrientes) sobre la participación individual de militantes y ciudadanos. En el PRD no hay cabida para la participación política individual y digna, todo se subordina al interés de las corrientes, no hay democracia real.

Por esta razón, el PRD no es atractivo para los ciudadanos, ahí no hay futuro ni expectativa política para nadie que no esté en las corrientes dominantes (Nueva Izquierda, Alternativa Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol, Izquierda Democrática Nacional). Para ser un Partido Socialdemócrata (socialista y democrático y de ciudadanos libres) como los hay en Alemania, Suecia, España y Francia, hay que eliminar la cultura del servilismo, el corporativismo y el patronazgo político que reina aquí. Para ello hay muchas tareas por realizar y mucho por recorrer.

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