Escribo estas líneas sin estar tan sorprendido, como la mayoria de analistas o aficionados al futbol: Y es que llevo ya más 16 años afirmando lo ya hoy más que evidente: Lionel Messi no brilla con su selección, la poderosisima e histórica Argentina. Es más, en campeonatos mundiales me atrevo a decir que funciona menos incluso que casi cualquier #10 de una selección medianita. Imposible ya, una herejía ponerlo en la misma mesa que Maradona y/o Pelé, como no pocos necios aún se empecinan.

Diego Armando Maradona hizo magia en mundiales, en México 86 un matemático afirmó hace poco que en cualquiera de las 24 selecciones participantes en esa justa, con Maradona en sus filas habría resultado campeón del mundo, me parece algo exagerado, pero ojo, tampoco imposible. En Italia 90 con el tobillo destrozado los llevó de nuevo a la final, la cuál perdieron por la mínima debido a que, prácticamente, jugaron con suplentes (por lesiones y por suspensiones) y también por el indecible desgaste físico por haber jugado tiempos extra en dos partidos seguidos (contra la extinta Yugoslavia y con la anfitriona Italia, en cuartos de final y semifinal, respectivamente).

Luego, en 1994 regresó del retiro para salvar a su selección de no asistir al mundial de los Estados Unidos, y tan lo hizo que sólo le impidió ser campeones a ese super selección de esa Copa del Mundo por un envenenado e inusitado examen antidopaje, que encontró una sustancia (efedrina) en medio de demasiadas dudas respecto al papel malicioso de la FIFA en el caso (Havelange, presidente por entonces del poderoso organismo llevaba décadas al frente, y su país, Brasil, no resultaba campeón desde el mundial México 70, y hay quien afirma esa fue una de las motivaciones, ya que al día de hoy, ningún futbolista en Copa del Mundo ha sido castigado de esa forma por dopping).

Argentina tiene ahora y desde el 2004 a Lionel Messi, que si no es el único mejor jugador del planeta en la actualidad, sí lo es, en compañía de Cristiano Ronaldo. Pero, ya jugando su quinto Mundial, no ha podido trascender. La selección albiceleste, plagada siempre de estrellas, quien lo niega, pero que con él, pareciera jugar torpemente. Con un Messi, pues que lo da todo dentro del campo, y también los demás compañeros, pero simplemente las cosas, como por alguna maldición, no salen bien. Incluidas ya dos finales de Copa América perdidas (solo una, la última, ganada), en la penúltima, con fallas ante el marco rival inusitadas, incluido un penal errado por el mismo Messi ante Chile. Ante esta situación, el delantero Dybala, que militaba en la “Seria A” de Italia declaró por entonces que el equipo no funciona con (o por) Messi. Y no le faltana razón. Y uno de los motivos es simplemente que todo un país, Argentina, está siempre volcado sobre el muchacho, sometiéndolo a una presión demencial. Esperan de él que sea otro Maradona, sin reparar en que sencillamente cada persona tiene cualidades distintas, tanto futbolísticas como personales. Directores técnicos van y vienen, y no se les puede ocurrir algo basico: quitarle ese peso al (ya no tan) joven Lio, y de paso al resto de la selección, que se contagia del mismo efecto nocivo.

Si los señores del cuerpo técnico del combinado pampero pusieran, para empezar, el brazalete de capitán a algun otro compañero, como por ejemplo (en su momento) Mascherano, estarían dando un primer paso, y por ahi que metan al campo a Messi de recambio, cuando el equipo esté ya funcionando, sin esa carga que sólo los puede llevar de fracaso en fracaso.

Señores, no es mayor ciencia aprovechar al genio que todavía tienen y hacer que se concentre en hacer lo que sabe hacer como nadie hoy en día: jugar al futbol, y no a cargar con las obsesiones, aspiraciones e incluso frustraciones de una nación entera (que pareciera les va vida misma en el futbol, por cierto). Como dice el clasico, sera muy dificil “esperar resultados diferentes haciendo exactamente lo mismo”. Y que es esperar de su número 10 que haga exactamente lo mismo que hacía en el conjunto catalán (Barcelona) y/o el PSG en su Selección, y que no les ha funcionado ya en mas de quince años es algo ya que raya en una loca obsesión.

¿En Argentina no se han podido dar cuenta que en el Barcelona y hoy en el PSG el chico DISFRUTA jugando y por ende brilla, y con su selección (involuntariamente) lo SUFRE, y por lo tanto no trasciende? Por todo lo anterior, y además de todo agrego: no Messi, en un Mundial jamás te enfrentarás a un Bilbao, Alcorcón o Lyon. Un mundial es otro boleto.