Un grupo que se hace llamar “Guacamaya Hacks”, cuya biografía en Twitter señala “Group of hacktivist (sic) vs socialism and communism (sic)” habría filtrado 6 terabytes de información al membrete informativo propiedad de la familia Madrazo, Latin US.

Por supuesto, el principal rostro de esta empresa pseudo-informativa, Carlos Loret de Mola, alias “Lord Montajes” o “Loretito”, difundió, extasiado, la “información exclusiva” de estos documentos.

Sin embargo, el instinto político del presidente y las ansias de sus adversarios los hicieron cometer un craso error: difundieron su información basura en fin de semana, cuando rara vez el presidente tiene tiempo de difundir una contra narrativa a la andanada brutal de noticias falsas y escándalos de la derecha mentalmente colonizada de nuestro país.

Este viernes, en un acto de colmillo político, AMLO admitió que padece una serie de padecimientos y achaques propios de su edad y de alguien que ha sobrevivido a un ataque cardíaco hace ya casi una década.

Lo interesante aquí es que una persona que sufrió una angina de pecho, estaba en condiciones de hacer una extensa conferencia mañanera al día siguiente, el 3 de enero de este año, mostrando una condición física y una fuerza de voluntad que muchos, incluyéndome, no tenemos.

Se extrañan las épocas en que los colectivos de hackers y hacktivistas -ahora con serias acusaciones de estar infiltrados por agencias de inteligencia de “occidente”- realmente se enfrentaban a los señores de la guerra y al poder fácticos, no a líderes popularmente electos cómo Andrés Manuel López Obrador.

Necesitamos más Snowdens y más Assanges, menos hackers chafas cómo estos, que filtran documentos con información del dominio público, a comunicadores tan desprestigiados cómo Loret.