Murió a golpes el 80% de las víctimas en San Fernando

“Los ejecutores tuvieron una conducta sádica, de desprecio por los seres humanos… por la vida. De acuerdo con las pruebas encontradas, prefirieron usar objetos contundentes antes que gastar un cartucho para quitarles la

México.- Si bien el multihomicidio en San Fernando, Tamaulipas, ha levantado gran conmoción, la manera como murieron resulta no sólo salvaje sino hasta indignante.

 

Las autoridades revelaron que más de 130 de las 183 personas asesinadas halladas en las fosas clandestinas murieron a consecuencia de golpes con objetos contundentes, lo que les produjo, en muchos casos, traumatismos craneoencefálicos.

 

De acuerdo con información del diario La Jornada, el 80% de los cuerpos presentan huellas de tortura, según el resultado de las necropsias y peritajes realizados por funcionarios federales y estatales que participan en las investigaciones.

 

La mayoría de las víctimas –entre ellas 20 mujeres- tenía entre 25 y 40 años de edad, los asesinos son integrantes del cártel de “Los Zetas”.

 

El diario estadunidense The Washington Post reveló que en el asesinato de las 183 personas se recuperaron pocos casquillos y reducidas pruebas de que habían sido ejecutadas con arma de fuego.

 

“La mayoría murió de trauma contundente en la cabeza y se cree que un martillo encontrado en la escena del crimen haya sido utilizado en las ejecuciones, de acuerdo con los investigadores mexicanos y los funcionarios estatales”, indicó el diario.

 

De acuerdo con fuentes consultadas por el diario La Jornada, los primeros 40 cadáveres que se hallaron a principios de abril correspondían a restos de personas que fueron privadas de la vida en los últimos 10 días de marzo, pero que difícilmente pueden ser identificadas por la acelerada descomposición provocada por el clima, el terreno y la falta de condiciones que preservaran los cuerpos.

 

Una de las líneas de investigación está enfocada a esclarecer si, como se sospecha, las propias víctimas cavaron las fosas en que fueron sepultadas.

 

“Los ejecutores tuvieron una conducta sádica, de desprecio por los seres humanos… por la vida. De acuerdo con las pruebas encontradas, prefirieron usar objetos contundentes antes que gastar un cartucho para quitarles la vida y ahorrarle sufrimientos a sus víctimas. Se presume que fue para demostrar a las comunidades en que operan que son capaces de cualquier cosa y son ellos los que tienen el control y el poder”, señala uno de los criminólogos consultados por el diario.

 

Por su parte, Alejandro Poiré Romero, vocero del gabinete de seguridad nacional, habló de las causas por las cuales fueron asesinadas las 183 personas.

 

“Entre las líneas de investigación se encuentra el reclutamiento forzado a partir de la propia lucha entre ‘Los Zetas’ y el cártel del Golfo, y a que las personas eventualmente se resisten y por eso los criminales las ultiman en forma artera. También se ha manejado que se trata de secuestros que concluyen con la muerte de las personas”, dijo.

 

“Casos como el de Tamaulipas ilustran la realidad provocada por grupos de delincuentes para quienes el abuso del otro, el secuestro, la extorsión, el homicidio, se han convertido en una forma de vida. Para quienes no tienen límite alguno en su actuación ni traza de sentido moral ni ético en su vida. Son miembros de bandas que se desarrollaron durante décadas –‘Los Zetas’ nacen en la segunda mitad de los años 90, como brazo armado para la protección y expansión del cártel del Golfo–, que en su intento por controlar el negocio criminal de otras bandas, y en sus propias purgas internas y su corrupción de la autoridad, amenazan la tranquilidad de la población y la viabilidad del imperio de la ley en aquella zona del país”, explicó en conferencia de prensa.

 

De acuerdo con las investigaciones, la mayoría de los 183 cuerpos hallados en 40 fosas clandestinas en el municipio de San Fernando son de personas que viajaban en autobuses de pasajeros desde distintos puntos de la República, como Guanajuato, estado de México, Michoacán y Oaxaca.

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