Karzai pide a los talibanes que se unan al proceso de paz en Afganistán

Kabul, 30 ago (EFE).- El presidente afgano, Hamid Karzai, pidió hoy a los talibanes que dejen las armas y se sumen al proceso político interno, al día siguiente de que el líder de los insurgentes, mulá Omar, rechazara los actuales esfuerzos de paz.

Karzai hizo el llamamiento en una fecha simbólica para los musulmanes, la festividad de Aid al Fitr, que cierra el mes sagrado del Ramadán, y tras participar en una ceremonia en la mezquita del Palacio presidencial junto al resto del Gobierno.

"En esta fiesta, insto a mis compatriotas que aún portan armas y destruyen su patria y matan a sus hijos a que se unan a los esfuerzos de paz", dijo el presidente afgano, que instó a los talibanes a que "dejen de cometer esas crueldades".

Karzai aprovechó la ocasión para poner en libertad a cinco menores que habían sido entrenados para cometer atentados suicidas y pidió a los integristas que se abstengan de reclutar a niños para llevar a cabo este tipo de acciones.

El llamamiento de Karzai se produjo menos de 24 horas después de que el mulá Omar descartara la asistencia de los insurgentes a la conferencia de paz sobre Afganistán, convocada para el próximo 5 de diciembre en Bonn, Alemania.

En su mensaje, colgado ayer en una página web también con motivo del final del Ramadán, el mulá Omar recordó que para el movimiento talibán "la retirada de las tropas extranjeras es la condición previa para cualquier tipo de negociación".

El líder insurgente expresó en ese sentido su rechazo al establecimiento de bases permanentes de EEUU en Afganistán tras la retirada del contingente militar estadounidense desplegado actualmente en el país.

Esa retirada se inició de manera gradual el pasado julio, y está previsto que concluya en 2014.

"El enemigo ha sufrido más víctimas este año en comparación con los últimos. Cada día que pasa los muyahidines se familiarizan más con las tácticas del enemigo y consiguen mayor acceso a equipamiento, algo fundamental para causar más bajas", se jactó.

Omar también hizo hincapié en la capacidad de los insurgentes para golpear helicópteros de las fuerzas internacionales, en referencia al Chinook CH-47 derribado a principios de agosto por fuego talibán en la provincia de Wardak.

Aquel ataque, en el que perdieron la vida 30 soldados de EEUU y siete militares afganos, fue el más mortífero para las fuerzas internacionales en casi una década de guerra.

El líder de los talibanes afganos calificó estas acciones de pasos en dirección hacia una "inminente victoria" y "un futuro brillante", y se congratuló por la creciente colaboración dentro del bando insurgente.

En los últimos meses, a partir de la llegada del buen tiempo, cuando tradicionalmente se recrudecen los combates, los integristas han dado un impulso a sus ofensivas.

En uno de los incidentes más recientes, tres niños y dos policías resultaron heridos ayer por la explosión de una bomba en la provincia de Kunduz (norte), mientras que el pasado sábado tres atentados suicidas causaron la muerte de cinco personas en el sur.

En este contexto de violencia, los talibanes han potenciado además los ataques contra altos cargos oficiales, como en el caso del asesinato en julio del hermanastro de Karzai, Ahmed Wali, quien estaba considerado el hombre más poderoso del conflictivo sur afgano.

Y con 80 soldados fallecidos, agosto se ha convertido ya en el mes más sangriento para las tropas extranjeras en lo que va de año, según el portal virtual icasualties.org.

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