Rodríguez, un político que pasó del éxito en la OEA a la prisión por corrupción

San José, 27 abr (EFE).- Miguel Ángel Rodríguez, de 71 años, fugaz secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2004, se convirtió hoy en el segundo expresidente en la historia de Costa Rica en ser condenado a prisión por corrupción.

El presidente de Costa Rica de 1998 a 2002 fue encontrado culpable de corrupción agravada en un reparto de comisiones de la empresa de telecomunicaciones francesa Alcatel por una licitación de un contrato público para la instalación de 400.000 líneas de telefonía móvil.

Rodríguez, quien militaba en el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), fue sentenciado a cinco años de cárcel, la misma pena que recibió en 2009 el expresidente Rafael Ángel Calderón (1990-1994), también del PUSC.

Calderón fue encontrado culpable de participar en un reparto de dádivas de un contrato para la compra de equipo médico para la Caja Costarricense del Seguro Social.

El escándalo por el caso de Rodríguez estalló en 2004 y le obligó a renunciar al cargo de secretario general de la OEA, para el que fue elegido por unanimidad el 7 de junio de 2004.

Sin embargo, sólo permaneció un mes al frente del organismo hemisférico, del 15 de septiembre al 15 de octubre de 2004, de los cinco años para los que fue electo.

Rodríguez fue el primer centroamericano en ocupar la Secretaría General de la OEA, cargo que siempre había estado en manos de suramericanos, y renunció para regresar voluntariamente a Costa Rica y enfrentar a la justicia.

El exmandatario fue ministro de Planificación (1966-1970), diputado (1990-1994) y perdió la elección presidencial de 1994 contra José María Figueres, pero cuatro años después alcanzó la Presidencia para el periodo 1998-2002.

Los resultados de su gestión presidencial no fueron nada alentadores, pues los indicadores sociales y económicos no mejoraron y terminó con una muy baja popularidad.

Rodríguez, abogado y economista de la Universidad de Costa Rica y con un doctorado en economía de la Universidad de Berkeley (EEUU), fue presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) de 1995 a 1998, cuando renunció para asumir la Presidencia de Costa Rica.

Justo cuando alcanzó el éxito en la OEA, un cercano colaborador suyo, José Antonio Lobo, lo vinculó con el pago de comisiones de la empresa francesa Alcatel.

La Fiscalía asegura que Rodríguez instigó a Lobo para que aceptara una comisión de Alcatel de 2 millones de dólares, de la cual el exmandatario pidió recibir el 60 por ciento.

Lobo entabló un acuerdo con la fiscalía para no figurar como imputado en el proceso a cambio de declarar, lo que Rodríguez y sus abogados han criticado duramente, pues consideran una acción ilegal.

Rodríguez siempre ha insistido en que es inocente, que en el juicio no se le pudo comprobar delito alguno, y que el proceso se ha tratado de un "circo político" y mediático en su contra.

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