Ollanta Humala respetará TLC pero quiere revisar claúsulas

El candidato presidencial peruano Ollanta Humala, favorito en las elecciones del próximo 5 de junio, prometió hoy "respetar los acuerdos firmados" en los Tratados de Libre Comercio, pero reclamó el derecho de revisar ciertas

Perú tiene actualmente cinco TLCs vigentes, con China, Estados Unidos, Canadá, Chile y Singapur, y seis más en proceso de rúbrica entre ellos con la UE y Japón, al tiempo que negocia otros tres, habiéndose convertido esta política en piedra angular del Gobierno de Alan García.

En una entrevista con Efe, Humala dijo hoy que, de ganar las elecciones, se propone "defender los intereses nacionales", en particular para proteger al sector agrícola, y para ello empleará "todos los mecanismos que nos dan los TLC" para su posible revisión.

"El hecho de revisar y replantear no es patear un tablero, involucra que se sienten ambas partes y se pongan de acuerdo dentro de un marco jurídico preestablecido (...) Cualquier revisión siempre será de a dos, y no de a uno", matizó.

El candidato del partido nacionalista, que competirá con la legisladora Keiko Fujimori en esa segunda vuelta electoral del 5 de junio, insistió en que los TLCs son lesivos para los intereses de la agricultura peruana, sobre todo porque hay países firmantes que subsidian a sus agricultores, lo cual supone un trato desigual para los peruanos.

"Perú no subsidia, y además tenemos unos precios muy altos en fertilizantes, carecemos de vías de comunicación adecuadas y no hay un mercado interno consolidado. Compitamos de igual a igual, pero sin subsidios", dijo, en probable referencia a Estados Unidos y la Unión Europea, a los que no citó.

El candidato también reafirmó su voluntad de gravar las llamadas "sobreganancias mineras" -cuando los precios de los minerales extraídos son muy superiores a los que había en el momento de realizar una inversión-, y recordó que "en otros países como Chile y Australia ya se pagan, así que no hay por qué estar haciendo olas".

Humala consideró que las empresas privadas "no son beneficencia" y no se puede esperar que redistribuyan esas sobreganancias en las comunidades donde trabajan, por lo que toca al Estado hacerlo mediante una redefinición de esos contratos, siempre contando con las dos partes.

La idea de la redistribución ha sido central en toda la campaña del candidato de Gana Perú, que también hoy defendió el papel del Estado "como promotor del desarrollo y corrector de las imperfecciones del mercado".

Para Humala, los gobiernos del pasado "han permitido el empequeñecimiento del Estado, tanto que hoy en día cualquier grupo económico lo presiona y hace que las leyes no obedezcan a intereses nacionales, sino de los grupos económicos".

"El mercado puede crear patrones de consumo, pero no crea una civilización", reflexionó.

Además, Humala considera que el Estado peruano ha fallado a la hora de integrar a las comunidades en la política, y se comprometió a que, en un futuro gobierno, tomará como vinculantes las opiniones de esas comunidades a la hora de aprobar cualquier proyecto de inversión.

Precisamente, el Gobierno de Alan García se ha negado a considerar vinculante la opinión de las comunidades originarias donde se proyectan inversiones mineras o energéticas, pues considera que el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (del que Lima es firmante) no establece ese carácter.

En la práctica, Humala dijo que la gran presa de Inambari (con seis represas, por un valor de 4.847 millones de dólares), que se proyecta en el este y que permitirá abastecer de electricidad a las regiones fronterizas brasileñas, puede ser paralizada si las comunidades de la región no dan su visto bueno.

La presa de Inambari, como otros proyectos de gran impacto ambiental, han sido muy contestados en sus regiones respectivas, lo que frecuentemente ha degenerado en graves conflictos sociales y de orden público en los últimos años.

Humala niega que su Partido Nacionalista -al que se suele vincular con los movimientos contestatarios- haya azuzado estos conflictos, y reivindica más bien un papel de "pacificador" y de "canalizador democrático" de las protestas, ya que según él muchos conflictos se han apagado gracias a su intervención.

Ha sido este papel -subraya- el que le ha valido el reconocimiento del pueblo peruano, "un rol que le faltó al resto de partidos políticos", y que permitió a los nacionalistas ser los más votados (con más de 40 escaños en un Congreso de 130), y a él mismo quedar el primero en la primera vuelta electoral.

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