Condena justicia argentina a 262 represores en seis años

Buenos Aires, 31 Oct (Notimex).- La justicia argentina condenó en los últimos seis años a 262 represores que cometieron crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar (1976-1983), informó hoy la Procuraduría General de la Nación.

La dependencia reveló que, de acuerdo con datos de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el Terrorismo de Estado, hay actualmente 802 procesados.

Del total de procesados, 412 ya están enfrentando por lo menos una causa en etapa de juicio, mientras que otros 102 serán sentados frente a los tribunales antes de que finalice el año.

Los juicios por crímenes de lesa humanidad en Argentina tuvieron un capítulo fundamental la semana pasada, al concluir el proceso en el que se involucraba al mayor número de delitos y de represores que operaron en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

La llamada "megacausa" ESMA culminó con la condena a cadena perpetua de 12 acusados, entre ellos personajes emblemáticos de la dictadura como Alfredo Astiz, Jorge "El Tigre" Acosta y Ricardo Cavallo, y penas de 18 a 25 años para otros tres imputados.

El camino recorrido por los organismos de derechos humanos ha sido largo, ya que los juicios sólo pudieron avanzar a partir de 2005, cuando la Corte Suprema derogó las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida que habían permitido la impunidad de los represores.

La dictadura argentina, que dejó un saldo de 30 mil desaparecidos y 500 bebés robados, terminó en 1983 y dos años después cinco miembros de las juntas militares que gobernaron el país fueron condenados a penas desde cuatro años de cárcel a cadena perpetua.

En 1986, más de mil represores fueron beneficiados con las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que paralizaron los juicios al considerar que los mandos medios y bajos de la dictadura sólo habían obedecido órdenes.

Para desconsuelo de las víctimas, los cinco jefes de la represión que estaban en la cárcel fueron beneficiados en 1989 con un indulto del entonces presidente argentino Carlos Menem, por lo que desde ese año los crímenes se mantuvieron impunes.

Tuvieron que pasar 14 años para que otro presidente, Néstor Kirchner, impulsara la derogación de las llamadas leyes de impunidad, lo que fue avalado por el Congreso en 2003 y finalmente por la Corte Suprema en 2005.

Desde entonces, los juicios se pusieron en marcha en Argentina y aunque al principio avanzaron con lentitud, tan sólo a lo largo de 2011 han sido ya más de 100 los represores condenados.

NTX/CGR/JAH/FJ/

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