El terror psicológico de "Babycall" irrumpe con fuerza en el Festival de Roma

Roma, 31 oct (EFE).- La obsesión de una mujer maltratada que ha huido de su marido para proteger a su hijo de ocho años centra la atención de "Babycall", el único filme de terror que este año compite por el Premio Marco Aurelio de Oro en el VI Festival Internacional de Cine de Roma.

La cinta, dirigida y protagonizada por los noruegos Pal Sletaune y Noomi Rapace, fue exhibida hoy en la sección oficial del certamen, coincidiendo con la festividad de Halloween y otras actividades dedicadas al horror, como la visita del primer creador de "Saw" y director de "Insidious", el australiano James Wan.

"Babycall" se adentra en la huida de Anna (Rapace) y su hijo Anders, que se mudan a un apartamento secreto, en un enorme edificio.

Los temores de que el padre del pequeño pueda descubrir su nuevo paradero hacen que Anna se obsesione por la seguridad de Anders, hasta el punto de comprar un transmisor para saber en todo momento lo que está ocurriendo en la habitación de su hijo.

Los extraños ruidos que recoge el aparato electrónico y un misterioso amigo que Anders dice haber conocido en su habitación convierten la nueva vida de la protagonista en una pesadilla repleta de angustia y miedo.

Tanto Sletaune como Noomi Rapace y Kristoffer Joner acudieron hoy a Roma para desfilar por la alfombra roja del festival y profundizar sobre los argumentos de la película.

"El filme se ha estrenado con mucho éxito en Noruega y allí han surgido muchas interpretaciones sobre la historia. Eso es justo lo que yo quería: crear una obra que tuviese un final cerrado y, al mismo tiempo, fuese algo abierto", apuntó Sletaune, quien confesó que la idea partió de una noticia publicada en los periódicos nórdicos.

Rapace, que interpretó a Lisbeth Salander en la saga cinematográfica "Millenium", afirmó que interpretar a Anna ha sido "uno de los viajes más extraordinarios", ya que con este papel debía convertirse en "una mujer débil, incapaz de cuidar de sí misma y de proteger a su hijo, algo muy distinto a otros roles que he protagonizado".

"Para mí ha sido muy difícil interpretar a alguien tan frágil. Tuve que dejar de entrenar durante seis meses, algunos días sentía dolorido mi cuerpo. Era como si la tragedia de Anna hubiera afectado a mi cuerpo porque yo me sentía más débil que nunca. Después, en los últimos días, mi cuerpo dejó de dolerme y me di cuenta de que me pasaba por haber absorbido el cien por cien del personaje", refirió.

Esto se debe, dijo, a que su trabajo como actriz se basa en "absorber lo máximo posible la esencia del personaje", ya que no concibe la actuación como un "engaño" o una "imitación", sino como "un acercamiento y la eliminación de distancias" entre los personajes y ella misma.

Aseguró que no se siente "atraída" por los personajes sencillos y que, por ello, "nunca podría protagonizar una comedia romántica".

"No me siento atraída por los personajes fáciles y simpáticos, me gustan más los que se hacen preguntas importantes sobre su vida porque después me las pregunto yo misma", comentó Rapace.

Durante la quinta jornada del Festival de Roma se presentó también el drama estadounidense "Magic Valley", que reflexiona sobre la vida rural de la América profunda.

El filme, dirigido por el estadounidense Jaffe Zinn y protagonizado por Scott Glenn, comienza en la pequeña ciudad de Buhl (Idaho, EEUU), en la que sus ciudadanos inician el día con la tranquilidad habitual, excepto TJ Waggs, un joven que llega a su casa después de una fiesta que supondrá un punto de inflexión en su vida y le hará cargar con un gran secreto.

Un problema con su vuelo impidió a Zinn, que compite por el máximo galardón del certamen en la sección oficial, ofrecer la rueda de prensa oficial de presentación.

Por Sara Rojas

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