Un marzo negro recorta en un punto la previsión del PIB de 2011 en Japón

Tokio, 28 abr (EFE).- El terremoto de Japón ha recortado más de la mitad la previsión de crecimiento para 2011 de la tercera economía mundial, que en el mes negro de marzo sufrió caídas históricas de su producción industrial y del gasto de los hogares.

La paralización de fábricas, los cortes en la cadena de suministros, los problemas de energía y los astronómicos costes de reconstrucción se traducirán en una reducción de un punto porcentual en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), según las estimaciones del Banco de Japón (BOJ).

En su primer informe de perspectivas económicas tras el seísmo, el BOJ considera que el PIB japonés crecerá en el año fiscal 2011 -que comenzó en abril- un 0,6 por ciento, frente al 1,6 por ciento que había pronosticado el pasado enero.

La entidad emisora cree además que las consecuencias del temblor harán que los precios aumenten el 0,7 por ciento en el ejercicio fiscal 2011, cuatro décimas más de lo inicialmente previsto en un país atenazado por la deflación desde 2009.

Pero también apunta a que Japón, protagonista en los años 80 del llamado "milagro económico", comenzará a superar el bache en el ejercicio fiscal 2012, cuando se empezará a notar el efecto de las inversiones para la reconstrucción y aumentarán las exportaciones y la producción.

Para ese ejercicio, que comienza en abril de 2012, el BOJ prevé un crecimiento del 2,9 por ciento, nueve décimas más de lo que estimaba a principios de este año, cuando el país "estaba saliendo de una fase de desaceleración", señala.

El terremoto de 9 grados Richter, que desencadenó el devastador tsunami y una crisis nuclear aún abierta, supuso un mazazo para la producción de la industria nipona, que en marzo cayó un récord de más del 15 por ciento respecto al mes anterior.

Entre las industrias peor paradas estuvo la del motor, de cuyas fábricas salieron en marzo un 57,3 por ciento de vehículos menos que en el mes anterior a causa, sobre todo, de la falta de componentes.

Toyota, número uno mundial del sector, produjo algo menos de 130.000 unidades en una caída cercana al 62 por ciento, igual que la sufrida por Honda, el número tres en Japón, que fabricó menos de 35.000 vehículos ese mes.

También cerraron sus puertas algunas plantas de compañías como el gigante Sony, que hoy anunció que la única factoría que aún mantiene cerrada, situada en la provincia de Miyagi (una de las más afectadas), reanudará su producción a finales de mayo.

Con el país pendiente del desastre en el noreste y la crisis nuclear en Fukushima, el gasto medio de los hogares japoneses también sufrió en mayo un descenso interanual récord, del 8,5 por ciento.

Según datos difundidos hoy, ese mes los ciudadanos dejaron de gastar sobre todo en ocio, ropa y calzado, además de reducir su gasto en transporte en medio de los problemas en el suministro eléctrico, en el abastecimiento de combustible y en las redes de transporte.

El desastre sacudió Japón en un momento en que su economía se encontraba en vías de recuperación, según el BOJ, aunque todavía afrontaba graves problemas como el de la deflación o una exorbitante deuda pública, la mayor de un país industrializado al alcanzar casi el doble del PIB.

El Gobierno de Naoto Kan, que llegó al poder con la promesa de que evitaría que la deuda se dispare aún más, ha reconocido que probablemente necesitará emitir nuevos bonos para financiar una reconstrucción que se perfila larga y muy costosa.

La semana pasada el Ejecutivo concretó un primer presupuesto extra de 4 billones de yenes (unos 49.000 millones de dólares, 33.000 millones de euros) que hoy recibió el visto bueno del Gabinete y que podría ser aprobado por el Parlamento el próximo lunes, según la agencia local Kyodo.

Si bien para costearlo no se prevé la emisión de nueva deuda, el propio primer ministro ha reconocido que a éste le seguirá un segundo presupuesto de emergencia para el que no habrá más remedio que recurrir a los bonos.

Maribel Izcue

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