Atambáyev gana las presidenciales en Kirguizistán, según los primeros recuentos

Moscú, 30 oct (EFE).- El primer ministro de Kirguizistán, Almazbek Atambáyev, habría ganado con mayoría absoluta las polémicas elecciones presidenciales celebradas hoy en la república centroasiática, con numerosas denuncias de irregularidades, según los primeros datos oficiales.

Los primeros recuentos, tres horas después del cierre de los colegios electorales, dan por segura la victoria del candidato oficialista, que habría obtenido el 61,36 % de los votos con el 5 % de papeletas escrutadas, una holgada mayoría absoluta, según la Comisión Central Electoral (CEC) kirguís.

La victoria de Atambáyev evitaría la convocatoria de una segunda vuelta, pero los resultados, a buen seguro, no serán aceptados por el resto de los candidatos, que ya lo dejaron patente.

Adaján Madumárov, segundo favorito en los sondeos, se coloca como tercero en el escrutinio con el 14,9 % de los votos escrutados hasta las 22.00 hora local (16.00 GMT).

Como segundo clasificado aparece Kamchibek Tashíyev, que ni siquiera estaba en las quinielas, pero que habría obtenido el apoyo del 17,88 % de los electores, según primeros datos.

Más de 1,8 millones de votantes, el 60,28 % de los tres millones llamados a las urnas, acudieron a depositar su voto, señaló el presidente de la CEC, Taigunalí Abdraímov.

Apenas media hora después del cierre de los colegios, los principales candidatos de la oposición, entre ellos los que figuraban como segundo y tercer favoritos antes de conocerse los resultados, Adaján Madumárov y Kubatbek Baibólov, denunciaron "graves irregularidades" y pusieron en duda el proceso electoral.

"Cientos de miles de ciudadanos no han encontrado sus nombres en el censo. Este desorden y despropósito no lo hemos conocido hasta ahora", exclamó Madumárov.

Baibólov enumeró entre las irregularidades los votos repetidos, el censo erróneo, el transporte masivo de los votantes a los colegios y el recurso administrativo de la autoridad vigente, en alusión al candidato oficialista y actual primer ministro kirguís, al que de hecho culpó del fraude electoral.

Más allá fue otro de los dieciséis candidatos, Muratbek Imankúlov, que exigió declarar ilegítimos los comicios y señaló que "al celebrar elecciones con irregularidades masivas las autoridades dan motivos para que la población exprese su descontento".

El CEC, en respuesta a las numerosas denuncias, culpó a los propios votantes de no haberse inscrito a tiempo en el censo.

"En la mayoría de los casos la culpa es de los votantes, que o no revisaron el censo diez días antes de las elecciones, como habíamos instado desde la CEC, o bien no se inscribieron en su lugar de empadronamiento", argumentó el dirigente de la Comisión, Ishenbái Kadirbékov.

Otros cinco candidatos se sumaron a Madumárov y Baibólov para exigir la creación de una comisión independiente que revise los resultados de la votación, y también para anunciar que están dispuestos a unir sus fuerzas y enfrentarse al primer ministro en una eventual segunda vuelta.

Baibólov, que tiene su granero de votos en el inestable sur del país, descartó que Atambáyev ganara las elecciones por mayoría absoluta en la primera vuelta.

"La victoria de Atambáyev en la primera vuelta es imposible", proclamaron a una los candidatos consultados por Interfax.

Horas antes, decenas de ciudadanos de Osh, en el sur de Kirguizistán, aseguraban que hasta un 40 % de los electores de la región no figuraban en el censo electoral.

Las irregularidades en el censo también fueron denunciadas por los observadores internacionales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que notaron lagunas en las listas de votantes prácticamente en todos los colegios electorales de Biskek que habían visitado a lo largo de la mañana.

"En el transcurso de la votación se observan importantes problemas con el censo. Prácticamente en todos los colegios electorales algunos ciudadanos no se encuentran en las listas", subrayó la coordinadora de la misión de observadores de la OSCE en Kirguizistán, Walburga Habsburg Douglas.

Las dudas se hacen patentes nada más concluir la jornada electoral en un país que antes de elegir a su tercer presidente después de proclamar la independencia de la Unión Soviética tuvo que derrocar a sus dos predecesores, Askar Akáyev y Kurmanbek Bakíev.

Incluso Atái Sadibakásov, el hijo de la presidenta interina de Kirguizistán, Rosa Otunbáyeva, no pudo encontrar su nombre en el censo del colegio electoral donde votaba habitualmente, ya que fue erróneamente registrado en otro colegio de una zona de la ciudad que ni siquiera conocía, según las agencias kirguises.

"Esto es de locos. ¿Cómo pude acabar allí? Ni siquiera sé donde está", exclamó sorprendido Sadibakásov, que recordó que sí figuraba en el censo cuando éste fue revisado hace un mes por la comunidad de vecinos del edificio donde está empadronado.

La inestabilidad ha caracterizado en los últimos tiempos a Kirguizistán, testigo de sangrientas revueltas en abril de 2010 para derrocar el régimen corrupto de Bakíev y de violentos enfrentamientos étnicos entre kirguises y la minoría uzbeka en el sur del país poco después.

Las elecciones son cruciales para legitimar, tras el derrocamiento de Bakíev, a la administración actual, que el 27 de junio de 2010 consiguió aprobar en un referéndum una nueva Constitución que convirtió a ese país centroasiático en la primera república parlamentaria de Asia Central.

La Carta Magna establece que el jefe de Estado es elegido por un período de seis años y prohíbe la reelección, mientras Otunbáyeva, quien encabezó las revoluciones que derrocaron Bakíev y en 2005 a Akáyev, ejercerá el cargo hasta el 31 de diciembre de 2011.

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