En México nos reímos de la muerte pero no nos preparamos para morir

A pesar de que todos habremos de pasar por este trance, la cultura de la prevención en este tema es incipiente.

CIUDAD DE MÉXICO.- Cuando muere alguien cercano es innegable el dolor a enfrentar por la pérdida, y lo último que se desea es pensar en costos y trámites. Sin embargo, es importante prever para ahorrar dinero y contratiempos.

En México la cultura de la prevención en el tema de la muerte es incipiente. A pesar de existir distintas opciones para enfrentar la situación, aún son pocos los que toman medidas al respecto y sólo un promedio de 14% de los mexicanos se protegen ante la muerte contra 82% que se maneja en Europa.

“Morir cuesta menos que un nacimiento, pero al mexicano es algo que no le gusta pensar. La gente que prevé lo hace por amor y, sobre todo, buscan no dejar problemas”, explicó Patrick Gil Pringuez, gerente de Gayosso.

Para los que deciden enfrentar lo inevitable y prepararse para la muerte, hay distintas opciones que les ayudarán a prever y evitar tomar decisiones en momentos emocionalmente complicados.

Además de dejar saldados costos, otra razón para prevenir es ahorrar, pues un plan a futuro es, en promedio, 30% más barato que contratar el servicio cuando es necesario.

Por ejemplo, en empresas los planes a futuro tienen un precio promedio de 30 mil pesos y la tarifa aumenta en 9 mil pesos más si se hace sin prevención.

Las funerarias ofrecen opciones de pagos como mensualidades para obtener servicios funerarios vitalicios hasta que se usen, que además se pueden transferir en cualquier momento y sin costo adicional, es decir el contratante puede utilizar el contrato para su funeral o de quien él considere.

Existen varios planes de acuerdo a la agencia funeraria y los deseos de los interesados. Por ejemplo: Funerario, que incluye ataúd, sala de velación, gestión de trámites, traslado a la casa funeraria, al cementerio o al crematorio, arreglo estético y embalsamado.

Otro esquema es la cremación donde se incluye urna para cenizas, el servicio del crematorio y paquete funerario.

También está el de cementerio, con lote de terreno, lápida, florero y equipo de inhumación.

Pero ya sea con prevención o sin ella, en caso de muerte lo primero que debe tramitarse es el certificado médico de defunción, con él, la mayoría de las casas funerarias pueden iniciar todo el proceso, desde recoger el cuerpo en una casa o el hospital, trasladarlo hasta la agencia, embalsamarlo, arreglarlo, presentarlo en capilla, hasta obtener los permisos para inhumar o cremar, lo cual tarda un promedio de 24 a 72 horas. En el país existen muchas opciones de funerarias que se adaptan a las necesidades económicas e incluso de espacio de los familiares y amigos que despedirán al fallecido.

Quizá lo más importante al momento de la contratación es tratar con una empresa seria y consciente del duelo que se vive, de manera que toda la operación sea ágil y no implique mayores decisiones por parte de los dolientes, hecho que no tiene que ver con el costo, como explicó Gil Pringuez cuya sucursal realiza entre mil 500 y mil 700 servicios por año, “no es una cuestión de dinero, nosotros, por ejemplo, tenemos variaciones de precio de acuerdo con la ubicación”.

Trámites

Por lo general para iniciar el proceso de traslado de cuerpo para su arreglo y posterior velación sólo se solicita el certificado de defunción. La mayoría de las agencias realizan los trámites gubernamentales para obtener permisos de inhumación o cremación.

La propia Secretaría de Salud suministra los certificados de defunción a las autoridades. Este documento debe especificar los datos del fallecido, motivos de la muerte e información de quien da validez, que debe ser un profesional de la medicina o persona autorizada por la autoridad sanitaria competente.

Cuando una persona cercana muere se debe solicitar el certificado al médico que lo atendió durante su última enfermedad o bien en una clínica, centro de salud u hospital, aunque si el fallecimiento fue por accidente o violencia se avisará al Ministerio Público.

Posteriormente debe tramitarse el acta de defunción que presenta nombre completo, edad, ocupación, domicilio y estado civil al momento de la muerte.

El trámite para el acta se realiza en la oficina del Registro Civil o con la autoridad municipal. Ahí se pedirá el original del certificado de defunción para la Secretaría de Salud y tres copias, una para el Inegi, otra para el Registro Civil y la tercera para la unidad médica.

El acta es oficial y necesaria para trámites legales como herencia y cobro de seguros. Este procedimiento constituye la fuente primaria para la elaboración de las estadísticas de mortalidad.

En la actualidad, de cada 100 fallecimientos, 20 cuerpos se entierran y 80 se incineran, lo que se explica tomando en cuenta que la propiedad de un espacio en un panteón es como un terreno. Cuando se decide inhumar el cuerpo es necesario pagar en el panteón por apertura, cierre y mantenimiento de fosa, además del costo del ataúd que varía; los más económicos valen mil pesos.

En la cremación, proceso que tarda aproximadamente dos horas y no se requiere de autorización para disponer de las cenizas.

Un paquete de recomendaciones

La Procuraduría Federal del Consumidor presenta algunos consejos a tomar en cuenta al contratar los servicios de una agencia funeraria.

Evitar contratar servicios funerarios con agentes que lo contacten en un hospital o en un Ministerio Público, inmediatamente después del fallecimiento de la persona. A éstos se les conoce como “coyotes” y muchas veces los servicios que ofrecen no los garantiza una empresa debidamente establecida.

Se recomienda visitar las instalaciones de la agencia funeraria y del panteón con los que hará el trato.

Revisar los productos como ataúdes y urnas antes de comprarlos, no tomar una decisión sólo al verlos en catálogo.

Si se piensa adquirir o rentar un ataúd usado, lo más conveniente es pedir a la agencia funeraria el visto bueno de la Secretaría de Salud en donde se autoriza la reutilización del producto. Además, es primordial revisar que el interior de éste sea nuevo y limpio.

Verificar que el ataúd no esté maltratado, que no tenga raspaduras en la pintura, no debe oler mal, el interior debe estar en perfectas condiciones y debe ser el mismo que se compró debido a que algunas funerarias llegan a vender ataúdes usados como nuevos.

Los establecimientos deben tener a la vista tarifas de los principales servicios y productos que ponen a la venta.

El proveedor debe presentar un presupuesto por escrito, para que al contratar se respeten los precios establecidos.

Con objeto de cobrar el servicio algunas funerarias obligan al embalsamado, sin embargo este proceso es obligatorio sólo en casos como muerte por enfermedad contagiosa, velación por varios días, traslado del cuerpo a un lugar lejano, condiciones climáticas del lugar o por solicitud de alguna autoridad, no se deje engañar.

En la contratación de planes a futuros es relevante asegurarse de tener una descripción de los servicios y alguna imagen del ataúd y la urna que se comprarán, en el caso de un lote o nicho, pida un plano de la ubicación.

Cuando se adquiere un nicho o lote, el panteón debe darle el reglamento interno, un escrito por la vigencia de los derechos, además de especificar la cuota de mantenimiento anual.

Fuente: El Universal


 

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