Ernesto Sábato: la polémica entre política y literatura

(Perfil)

Por Cecilia González. Corresponsal

Buenos Aires, 30 Abr (Notimex).- El escritor argentino Ernesto Sábato, quien murió hoy a los 99 años de edad, fue uno de los escritores más importantes de la lengua española, pero su obra quedó envuelta en una fuerte polémica por su actuación política.

En Argentina, la personalidad del autor siempre despertó acalorados debates porque un sector de la sociedad no le perdonó el encuentro que tuvo con el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla en el inicio de la última dictadura militar (1976-1983).

El 19 de mayo de 1976, casi dos meses después del golpe de Estado, Videla recibió en su casa a un grupo de escritores, entre los que se encontraban Jorge Luis Borges y Sábato, quien no dudó en calificar al dictador como un hombre "culto, modesto e inteligente".

La favorable percepción del autor fue cambiando con el paso de los años, cuando los represores colmaron de sangre y muerte al país, dejando un saldo de 30 mil desaparecidos, 500 bebés robados en cárceles clandestinas y a una sociedad herida y temerosa.

Una vez recuperada la democracia, Sábato fue invitado por el presidente Raúl Alfonsín para presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), la cual documentó los crímenes de lesa humanidad sufridos en Argentina.

El informe, titulado "Nunca más", detalló casi 10 mil casos de torturas, secuestros y desapariciones y fue la base para condenar en 1986 a los dictadores a una cadena perpetua que luego no se cumplió por una amnistía otorgada por el ex presidente Carlos Menem.

Sábato trabajó, y mucho, en denunciar los horrores de la dictadura, acompañado por organismos de derechos humanos, pero ni siquiera ello sirvió para reivindicar por completo la figura de un escritor que transitó el camino entre la ciencia, la política y la literatura.

Nacido en Buenos Aires el 24 de junio de 1911 y décimo entre 11 hijos, el escritor estudió Ciencias Físico Matemáticas a la par que comenzó una incipiente carrera política que lo llevó a ser electo como secretario general de las Juventudes Comunistas.

Luego de viajar a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Sábato se desencantó del comunismo y volvió a Argentina para doctorarse en Física, después de lo cual se trasladó a París para trabajar en el afamado Laboratorio Curie.

Una asumida "crisis existencial" que, como tal nunca quedó del todo clara, empujó a Sábato a abandonar la ciencia y abrazar las letras, en una carrera que inició con reseñas literarias en la mítica revista argentina "Sur".

En 1945 publicó su primer libro, "Uno y el universo", pero fue tres años más tarde, con la aparición de "El túnel", que logró atraer la atención de la crítica mundial gracias a una novela que hasta ahora ha sido traducida a 13 idiomas.

"Sobre héroes y tumbas", publicada en 1961, terminó por ubicarlo como uno de los grandes novelistas de América Latina y, al igual que su siguiente obra, "Abaddón el exterminador", le valió premios en Francia, Italia, España, Colombia e Israel.

Con el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras españolas que obtuvo en 1984, Sábato se consolidó como una de las figuras imprescindibles de la literatura mundial, lo que no le alcanzó para superar una casi permanente sensación de tristeza.

La muerte de su hijo Jorge Federico, ocurrida en 1995 en un accidente automovilístico, lo sumió en un estado de depresión que se acrecentó tres años más tarde al fallecer su esposa, Matilde Kusminsky, quien fuera su compañera durante 62 años.

En sus últimos años de vida los médicos le prohibieron leer y escribir, por lo que se dedicó a pintar en su casa de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, en donde permaneció acompañado hasta la muerte por su secretaria Elvira González Fraga.

NTX/CGR/JWN/MCV

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