Casi en el olvido la vida y obra del ensayista Andrés Iduarte

(Semblanza)

México, 30 Abr. (Notimex).- Hace apenas un par de semanas, un diario tabasqueño dedicó unas líneas a recordar al ensayista mexicano Andrés Iduarte, quien cumplía 27 años de muerto; este domingo, en medio del olvido al que parece se le ha condenado, se cumplirán 104 años de su natalicio.

Iduarte vino al mundo el 1 de mayo de 1907 y desde siempre se caracterizó por manifestar su pensamiento sin permitir que sus idea e ideales fueran diluidas sin razón, y se ocupó lo mismo de reflexionar sobre la Revolución mexicana que sobre la cultura nacional.

Vivió la época de los grandes ideales mexicanos lo que no le impidió cultivar una gran capacidad para registrar el devenir histórico, lo cual sustentó su trayectoria periodística.

El ímpetu que destacó en cada una de sus tareas, lo llevó a dirigir, cuando sólo tenía 23 años, la "Revista de la Universidad de México", de 1930 a 1932; asimismo, participó en otras publicaciones, como en diarios de Tabasco, lugar donde nació, y en la "Revista Iberoamericana".

Desde su formación manifestó sus atribuciones literarias, "Preparatoria", fue uno de los escritos que gestó durante su trayectoria como estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), entre 1922 y 1925, texto en el que pueden observarse datos autobiográficos.

En 1926 pasó por las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Facultad de Derecho. Como estudiante impulsó la autonomía de ese recinto, influenciado por las ideas del vasconcelismo. En España defendió la causa republicana antes de la Guerra Civil.

Con ese antecedente, el literato mexicano comenzó a demostrar su inclinación a la libertad de pensamiento, algo que identificó su actuar en los diferentes puestos que ocupó en la administración pública.

En ese tenor, uno de los pasajes que conforman su anecdotario lo vivió cuando dirigió el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Fiel a sus convicciones, en un homenaje que se realizó a Frida Kahlo permitió que sobre su féretro se colocara la bandera soviética, ello le valió su destitución a mando del entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines.

En Europa encabezó la Secretaría Iberoamericana del Ateneo de Madrid. En este país continuó su formación en la Universidad Central de la capital española, además fungió como secretario de la Federación Universitaria Hispano-Americana.

En París perteneció a la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos (AGELA), que le dio la oportunidad de conocer a personajes destacados de las letras y cultura latinoamericana.

De esta forma, su círculo amistoso se conformó por Carlos Quijano, Miguel Ángel Asturias, César Vallejo, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Manuel Ugarte y Gabriela Mistral.

Con una amplia visión de la literatura, no se estancó en una sola forma para difundirla. Fue profesor en la Escuela Nacional Preparatoria, así como de la Universidad de Columbia en la que impartió, en 1939, literatura hispanoamericana.

Antes de los 30 años ya había escrito algunas obras importantes, como "El libertador Simón Bolívar" (1931), "Homenaje a Bolívar" (1931) y "El problema moral de la juventud mexicana" (1932).

Sus contribuciones a la escritura le hicieron ser merecedor de reconocimientos, como el primer premio de la Comisión Procentenario de Martí, por ensayo escrito por extranjeros en La Habana, 1951, por su trabajo "Martí, escritor".

El 17 de julio de 1978, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y el gobierno de ese estado lo galardonaron con el Premio Juchimán de Plata en Artes.

No obstante su amplio legado literario, su fina visión histórica y las reflexiones que dedicó a la identidad mexicana, sus trabajos son poco conocidos.

En este rubro destaca "Un niño en la Revolución Mexicana" (1951), obra autobiográfica que describe la emigración de su familia de su pueblo de origen, Tabasco, a Campeche y Mérida, como consecuencia de la Revolución mexicana.

Otras de sus obras son "Pláticas hispanoamericanas" (1934), "Veinte años con Rómulo Gallegos" (1934), "México en la nostalgia" (1944), "Sarmiento: a través de sus mejores páginas" (1949), "Diez estampas mexicanas" (1971), "Hispanismo e hispanoamericanismo" (1983) y "Semblanzas" (1984).

El ensayista, profesor y libertario de ideas Andrés Iduarte, conocido y reconocido más en el extranjero que en su propio país, según Leonardo French, sobrino de Andrés, murió el 16 de abril de 1984 en la Ciudad de México a causa de una trombosis intestinal. Sus cenizas fueron esparcidas en los ríos Grijalva y Hudson.

NTX/HCM/MCV

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