Agresión a Juan Pablo II en Nicaragua no fue deliberada: Ramírez

Managua, 29 Abr (Notimex).- El escritor Sergio Ramírez, ex miembro del gobierno sandinista, negó hoy un acto deliberado, aunque hubo "errores" que resultaron en la desafortunada confrontación en la misa oficiada por Juan Pablo II en su primera visita a Nicaragua en 1983.

En víspera de la beatificación de Juan Pablo II, el intelectual nicaragüense lamentó, nuevamente, los "errores" que terminaron en un triste episodio en 1983 cuando manifestantes sandinistas gritaron e interrumpieron la homilía que celebrara en una plaza capitalina.

Este viernes, el féretro con los restos del venerado Papa fueron sacados de la tumba en las Grutas Vaticanas y colocado sobre un catafalco a la espera del 1 de mayo para su beatificación por Benedicto XVI.

En esa oportunidad, dijo Ramírez a Notimex, coincidieron "muchos elementos que resultaron en esa desgracia" en particular, la masacre de 17 jóvenes reclutas del servicio militar en las montañas del norte nicaragüense de parte de "contras" en los inicios de la guerra civil.

El ex miembro de la Junta de Gobierno, que asumió el poder después del derrocamiento de la dictadura Somocista en julio de 1979, recordó el evento había sido preparado con "con muy buena fe del gobierno" sandinista que invirtió cuantiosos recursos financieros.

"Ocurrió lo que no estaba previsto" la masacre de San José de las Mulas, una zona remota en el departamento de Jinotega, al norte de Nicaragua, antes de la visita de Karol Wojtyla, e influyó en el clima de "tensiones y errores", expresó.

"…no fue un acto deliberado, hubo errores" en la organización que forzó la presencia del gobierno y la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la celebración eucarística en una plaza de Managua.

Semanas antes, en la misma donde habían estado expuestos los cadáveres de los jóvenes.

En la primera fila, un cordón de seguridad de manifestantes sandinistas y madres de los reclutas asesinados, gritaba para pedir una oración.

En respuesta, visiblemente enojado, Juan Pablo expresó que "la iglesia era la primera que quería la paz".

Desde su arribo al Aeropuerto Internacional de Managua, el Papa sorprendió al ex ministro de Cultura y sacerdote sancionado por El Vaticano, Ernesto Cardenal, al señalarlo con su dedo acusador y amonestarlo, en público, las imágenes fueron captadas en televisión.

Sergio Ramírez cree que "el primer sorprendido fue él, Ernesto" Cardenal, quien rodilla en tierra, saludó con respeto a Juan Pablo II, que lo menos que deseaba era encontrar a los cuatro sacerdotes sancionados por sus actividades políticas en la revolución en Nicaragua.

"… la confrontación se dio en el énfasis que el Papa puso (en sus palabras) cuando estaba bravo" (disgustado por los gritos), precisó.

Fueron una serie de "situaciones adversas y el desastre para el gobierno, para la revolución" sandinista (1979-1990) porque ante "el mundo quedamos como salvajes… el Papa nunca iba a perder la batalla" mediática.

Las dos partes habían forcejeado en las cuestiones de protocolo. Nicaragua había pedido que el líder sandinista y actual presidente Daniel Ortega, acompañara a Juan Pablo en el papamóvil, algo que no fue aceptado.

El entonces canciller Miguel D´Escoto, un sacerdote también sancionado, estuvo ausente durante la visita para disminuir las tensiones. Asistiría a una reunión de ministros de Exteriores en Nueva Dehli, India.

La segunda visita de Juan Pablo II a Nicaragua se realizó en 1996 como un acto de desagravio con la masiva participación de católicos de todo el país.

El escritor Sergio Ramírez narró en su libro "Los Muchachos" el episodio dejado atrás por el Sumo Pontífice que recibió en audiencias, por separado, al mandatario sandinista y al vicepresidente nicaragüense, posteriormente, aunque no ha sido olvidado.

NTX/SGE/FJ/PAPA11

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