Anuncia Netanyahu nuevo plan de vivienda para frenar protestas

Jerusalén, 26 Jul (Notimex).- Acorralado por una protesta social sin precedentes y en medio de una crisis de confianza con su ministro de Finanzas, el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció hoy un nuevo plan para tratar de bajar los astronómicos precios de la vivienda.

El plan, anunciado esta mañana en una rueda de prensa que obligó al primer ministro a posponer un crucial viaje a Polonia, llega tan sólo tres meses después del anterior paquete de medidas destinadas a frenar una burbuja inmobiliaria que ha llevado a la calle a decenas de miles de manifestantes en la última semana.

"El problema de la vivienda es un problema muy real", reconoció al presentar su plan Netanyahu, para quien además el problema se debe a que "la Administración de Tierras del Estado es un monopolio gubernamental que controla el 90 por ciento de las tierras".

Prometió que su gobierno efectuará "cambios fundamentales" en esta estructura y que desarrollará el mercado para permitir que los precios sean asequibles.

Entre las medidas propuestas de forma inmediata, muchas de ellas descartadas en anteriores planes de acción, están las de financiar la mitad del costo del suelo en los proyectos de construcción en las zonas más demandadas y cuyas viviendas sean vendidas al público a precios por debajo de los del mercado.

También están las de construir de forma subsidiada unos 10 mil apartamentos pequeños para alquiler o venta y la creación de miles de dormitorios estudiantiles para los universitarios y la reducción de los costos de transporte para que no todo el mundo se acumule en las ciudades grandes.

Hace unos días, a la luz de las vertiginosas protestas en las calles, Netanyahu dijo que sacaría adelante un plan que "bajaría de forma dramática los precios de las viviendas", promesas que viene haciendo sin éxito desde el año pasado.

Analistas locales destacaron en ese sentido que "no hay nada nuevo bajo el sol" y que se trata en su mayoría de viejas medidas que fueron analizadas y descartadas como inviables por el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz.

Las relaciones entre éste y Netanyahu se tensaron en las última semana por la situación en la que se encuentra Israel, con cientos de tiendas de campañas dispersas por todo los municipios en lo que parece una tímida réplica de la Primavera Árabe en los países de la región y del 15M en España.

Desde el sábado decenas de miles de manifestantes se echan a la calle a diario apoyados por otro sector de la sociedad que está enfrentado a gobierno, los médicos, y en el horizonte está la temida amenaza de la organización sindical obrera de sumarse a la lucha social y llamar a una huelga general.

Marchas ciudadanas, protestas callejeras, cierre de carreteras, manifestaciones frente al parlamento y un masivo acoso al gobierno por parte de los medios de prensa convencieron al primer ministro de quitar el problema de manos del titular de Finanzas y asumir la responsabilidad.

Su situación de desesperación la expresaba él mismo en la última reunión con sus ministros el domingo, en la que les instó a "meterse debajo de la camilla porque se hace muy pesada cuando es cuesta arriba y hay que cargarla solo".

Asesores del jefe del gobierno llegaron a sugerir la destitución de Steinitz, pero Netanyahu salió en su defensa para que el caso no le salpique en las próximas elecciones como un fracaso de toda su gestión.

Israel no debe acudir a las urnas hasta febrero de 2013 pero el historial electoral de esta nación induce a pensar que se producirán en algún momento en 2012.

En marzo de ese año Netanyahu cumplirá tres años en el gobierno y, oficiosamente, quedará abierta la campaña, con reajustes en el ejecutivo, abandono de partidos y políticas populistas.

Uno de los asesores del primer ministro llegó a sugerir que con su incapacidad para resolver el problema de la vivienda Steinitz "puede llegar a costarle el gobierno al Likud", el partido que dirige Netanyahu.

Hace tres meses, el paquete de medidas anunciado por el gobierno consiguió frenar momentáneamente la vertiginosa subida de precios, que supera el 50 por ciento en los últimos cinco años, pero las limitaciones impuestas por el Banco de Israel a la toma de préstamos hacen casi imposible para la clase media poder comprar un apartamento.

La carestía general de la vida impide asimismo sufragar el ritmo de los alquileres, por lo que la calidad de vida de la clase media se ha debilitado de forma considerable.

Sver Plotsker, comentarista económico de diario Yediot Aharonot, sugirió que el problema está también en que los sueldos de los empleados no ha subido al ritmo del encarecimiento general en el mercado.

Además, dijo, las diferencias sociales entre los ricos y pobres siguen abriéndose de forma alarmante desde hace diez años.

El comentarista destacó que planes como los de hoy, que sólo responden al "pánico" electoral del gobierno y son presentados de forma acelerada, "suelen generar más problemas que las soluciones que ofrecen" y que "así no se dirige un país".

"Lo que une a los que se han instalado en tiendas de campaña en el centro de Tel Aviv con la huelga de médicos es que ambos han perdido la esperanza. Aquí no hay derecha ni izquierda, están todos unidos", escribió por su parte el columnista Eitan Haber.

La acción social de protesta comenzó el mes pasado con la subida de precios de un popular queso blanco consumido por los israelíes, el cottage, al que las redes sociales le declararon el boicot hasta conseguir, por primera vez en la historia del país, que el precio bajara por debajo del original sin intervención del gobierno.

El éxito de esa protesta alentó a los jóvenes a salir a las calles de las ciudades e instalarse en plazas y parques para pedir vivienda digna, y la de los médicos para exigir subidas salariales y equiparables a las de otros estados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

NTX/JP/RMG/MMMM/TIEMPO09

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