Conquista Nancy Castro a niños mexicanos con su "Concierto cuento"

México, 28 Abr. (Notimex).- La cuentacuentos Nancy Castro conquistó hoy aquí a un nutrido grupo de niños y adultos con su narración "Concierto cuento", como parte de las actividades que el Centro Cultural de España en México (CCEM) realiza con motivo del Día Internacional del Libro.

El CCEM preparó un maratón, de 11:00 a 19:00 horas, que incluye también "A que te cuento un cuento", con Osvaldo y Daniel; "Sana, sana, colita de rana, cuentos para curar el alma", con Florina Piña; "El Bucanero", con Apolonio Mondragón, y "Silvestre Frenesí", con Francisco Ibarlucea.

Decenas de niños, niñas, adultos y adultos mayores se dieron cita en la Sala Guatemala del CCEM, para gozar de "Concierto cuento", de Nancy Castro, narración escénica que propició la interacción del público, pues la trama ofrece la posibilidad de que todos tomen parte activa en la historia contada.

La protagonista es "Sofi", una niña en la edad precisa en que los infantes comienzan a preguntarse todo. "¿Por qué ese niño está chiquito?, "¿Por qué la miel es dulce?" se preguntaba la niña, pero ni su abuelo, ni nadie podía, quería o sabía responder a todas las preguntas que ella hacía a cada instante.

Decidida a encontrar preguntas a sus respuestas, que para ella eran al mismo tiempo soluciones a sus problemas, fue en busca de "La serpiente que todo lo sabe y lo que no lo inventa", luego de lidiar con su abuelo, con la ignorancia de dos bueyes y las amenazas de un coyote malo.

Tras mucho andar por el mundo, la pequeña llegó hasta donde se hallaba "La serpiente que todo lo sabe y lo que no lo inventa". "Sofi" se presentó ante ella y ¡Sorpresa!, la serpiente no sabía nada y así se lo confesó a la niña: "Yo sólo sé que no sé nada". La chamaca se sintió decepcionada.

Sin embargo, la serpiente le dio un consejo de oro: Acudir a los libros, porque le explicó a la niñita, "los libros son amor y amar es la lectura". Con esas sabias palabras, "Sofi" decidió conocer las letras, escribir libros y leer también obras de otros autores, porque de esa forma despejaría sus dudas.

Ante el escenario donde Nancy Castro contaba su historia, los niños tomaron parte dando sugerencias, consejos, adivinando y tratando de resolver los problemas que se sucedían, uno a uno y todos gordos, en la trama. Los niños y niñas estaban sentados o acostados en cojines y fotones.

A lo largo de la historia, que incluyó música y canciones, todos acompañaron con las palmas y movimientos rítmicos de hombros y ombligos a la cuentacuentos, conforme lo indicaban las melodías y emulando a la artista, quien haciendo gala de su histrionismo dio vida a varios personajes a la vez.

NTX/JCC/MCV/AQF

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