Dedican sala en honor al maestro Abundio Martínez

(Semblanza)

México, 26 Abr. (Notimex).- El recién inaugurado Centro de las Artes de Hidalgo abrió una sala dedicada a la creación e interpretación de música de la identidad, con el nombre del maestro Abundio Martínez, a quien así rinde homenaje.

El maestro Martínez, autor de "La barca de oro", falleció el 27 de abril de 1914, dejando un legado musical no reconocido en el porfiriato, pero que ha perdurado gracias al talento que mostró en cada una de sus obras.

De origen otomí, Abundio Martínez nació en una casa humilde en el barrio de Santa Bárbara, en Huichapan, Hidalgo, el 8 de febrero de 1875.

Su padre se desempeñó como carpintero, al mismo tiempo que dirigía la banda de música del pueblo, a finales del siglo XIX.

Desde muy chico, Martínez tuvo que aprender el oficio de su padre, fabricaba cajitas y costureros de madera para venderlos, para obtener algún dinero.

Su padre fue director de la banda de Huichapan, por lo que gracias a su conocimientos musicales, pudo enseñarle a su hijo a tocar diversos instrumentos, entre ellos el violín, la flauta, guitarra y piano; así como a leer y escribir música.

La tradición musical en los pueblos de México comenzó a tomar relevancia conforme pasaban los años del porfiriato, y con ello, marcar una diferencia cultural entre la población indígenas, contra una supuesta aristocracia que defendía el presidente Díaz.

De joven, Martínez participó en la banda de su pueblo, igual que como lo había hecho su padre, por lo que también obtuvo ganancias monetarias por cada vez que se presentaba con el conjunto musical del pueblo de Huichapan.

Al morir su padre, Abundio y sus dos hermanas, Soledad y Dolores, se mudaron a la capital del país, buscando trabajo ante la precaria situación económica en la que vivían.

Los jueves por la noche y los domingos en la mañana, Martínez salía a tocar en la explanada de la Alameda Central; allí comenzó a dar a conocer parte de su obra escrita, gracias al talento de la banda que interpretaba su música.

Con la invención del fonógrafo, Martínez pudo vender algunas de sus obras, pues a la gente le gustaba su música, ya que tenía un estilo y relatividad melódica que no decaía en ninguna parte, había riqueza de matiz en la armonización y elegancia en los cambios de tono.

Se destacó en la creación de valses, danzas, marchas, polkas y pasos dobles, tales como "Noche apacible", "Hidalguense", "Las cuatro danzas", "Ana gloria" y "Onda cristiana".

Para muchos expertos de la música es admirable el trabajo de un hombre como él, ya que, a pesar de no tener una influencia directa de la música de Europa del siglo XIX, Martínez demostró poseer talento nato en la creación de aclamadas obras.

Una de sus piezas más importantes es el vals "En alta mar", dedicado a Carmelita Romero Rubio, esposa del presidente Díaz; sin embargo, el único reconocimiento que tuvo del presidente fue un "gracias", sin compensar el trabajo artístico de su connacional.

Después de una vida dedicada a la música, el maestro Martínez falleció en la Ciudad de México en 1914, a causa de una tuberculosis que se fue agravando, cubierto por la más completa miseria y con 22 pesos en el bolsillo.

Su obra, contabilizada en más de 200 composiciones magistrales, ha sido interpretada por sinfónicas de México y Europa, colocando a Martínez como uno de los compositores mexicanos más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX.

NTX/CAM/MCV/AQF

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