Tobas levantan acampe en avenida de Buenos Aires pero mantienen protesta

Buenos Aires, 30 abr (EFE).- Una comunidad toba que reclama la devolución de tierras en la norteña provincia argentina de Formosa levantó hoy el campamento que había montado en una de las principales avenidas de Buenos Aires, al acatar una orden judicial de desalojo.

No obstante, los aborígenes de la comunidad "La Primavera" dijeron que permanecerán en una plazoleta de la Avenida 9 de Julio a la espera de que se cumplan sus demandas y convocaron para el lunes próximo a una rueda de prensa.

Flanqueado por Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, el cacique Félix Díaz dijo que los integrantes de la comunidad decidieron en una asamblea "salir" de la Avenida 9 de Julio después de que agentes de la policía llegaran al lugar con una orden de desalojo librada por un fiscal.

"No queríamos ser reprimidos", destacó Díaz en declaraciones a la televisión, antes de insistir en que el Gobierno argentino "se compromete" a cumplir las demandas de la comunidad y "después se burla" de ella.

Los aborígenes acampaban desde el pasado lunes en esta céntrica y tradicional avenida de Buenos Aires, en un nuevo capítulo de un conflicto iniciado el año pasado.

El Gobierno argentino se desmarcó hace unos días de las protestas al asegurar que "no puede solucionar un tema de tierras que ya está en la Justicia", en palabras del ministro del Interior, Florencio Randazzo.

"Es injusto que quieran hacer parecer al Gobierno como un insensible, al que no le importa el reclamo. Eso es falso. Hemos resuelto todo lo que estaba al alcance del Gobierno, lo otro está en manos de la Justicia", subrayó Randazzo.

El conflicto de la comunidad se desató el año pasado con el desplazamiento de unas 800 familias tobas, aseguró el cacique Díaz, quien dijo haber pedido "varias audiencias" a la presidenta del país, Cristina Fernández.

El reclamo indígena cuenta con el respaldo de agrupaciones de izquierda, de Pérez Esquivel y de organizaciones humanitarias, como Amnistía Internacional, entre otras.

Este martes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exigió al Estado argentino que "adopte las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física" de los miembros de la comunidad "La Primavera".

Díaz sostiene que la jefa del Estado se niega a atender las reclamaciones de los aborígenes "para proteger" al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, a quien acusan de permitir la apropiación de más de mil hectáreas de tierras.

La comunidad toba, que se asienta en un territorio de Formosa limítrofe con Paraguay, afirma que el Gobierno provincial le ha usurpado 1.300 hectáreas de tierras en violación a la Constitución argentina y las leyes que protegen los derechos de los pueblos originarios.

Además, exige "procesamiento y castigo" a los responsables de la represión desatada el pasado 23 de noviembre, cuando un integrante de la comunidad indígena y un agente de la Policía formoseña murieron en un enfrentamiento desatado cuando la fuerza de seguridad intentó desalojar por la fuerza la carretera que bloqueaban por su reclamo de restitución de estas tierras.

La comunidad toba "La Primavera", formada por unos 4.200 indígenas, es uno de los alrededor de 30 pueblos originarios que perviven en Argentina, y que reúnen en total a unas 600.000 personas, según cifras oficiales, aunque entidades sociales aseguran que pueden llegar a los tres millones.

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