Grupo de expertos de la ONU pide una investigación independiente sobre sucesos en Sri Lan

Naciones Unidas, 25 abr (EFE).- Las violaciones de los derechos humanos cometidas por el Gobierno de Sri Lanka durante la guerra civil que ese país vivió hasta 2009 deberían de ser investigadas de forma independiente como presuntos crímenes de guerra, señaló hoy el grupo de expertos de la ONU que revisa la situación en ese país.

En ese documento, hecho público hoy por decisión del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se le pide a éste que "establezca de inmediato el mecanismo independiente internacional" que se encargue de la investigación, para después pedir al Gobierno ceilanés que asuma sus responsabilidades por esas violaciones.

Sin embargo, Ban señaló -en un comunicado de prensa emitido al tiempo que el informe- que ello "requerirá de la aprobación del Estado miembro o de la decisión que adopten los Estados miembros (de la ONU) a través del foro intergubernamental adecuado".

Ban aseguró hoy que revisa las conclusiones y recomendaciones de los expertos, incluidas las acusaciones de violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno y de la guerrilla tamil, de las que algunas "pueden ser consideradas crímenes de guerra o contra la humanidad".

El máximo responsable de la ONU recibió el pasado 12 de abril ese informe sobre la situación de los derechos humanos en Sri Lanka y remitió una copia del documento al Gobierno del país asiático.

El grupo de expertos recibió el año pasado el encargo de elaborar un informe sobre las denuncias de violaciones de derechos humanos en Sri Lanka y supervisar cómo se aplican las leyes humanitarias internacionales en ese país, sobre todo en relación a los estándares internacionales y los procesos de enjuiciamiento allí realizados.

Este informe buscaba asesorar a Ban sobre la implementación del compromiso que adquirió el presidente ceilanés, Mahinda Rajapaksa, con el secretario general en mayo de 2009 de investigar la posible violación de derechos humanos durante la ofensiva que puso fin ese mes a la rebelión de los tigres tamiles (LTTE).

Ban señaló hoy que el Gobierno de Sri Lanka todavía no ha respondido a su petición de hacer público el documento.

La ofensiva contra los tigres tamiles lanzada en enero de 2009 podría haber costado la vida de hasta 20.000 civiles, según cifras extraoficiales de la ONU que luego fueron desautorizadas.

Miles de civiles tamiles que huían de los combates quedaron aprisionados en una zona declarada previamente como "segura" por el Gobierno, de la que tampoco les permitían salir los guerrilleros, y que estaba bajo bombardeo del Ejército ceilanés.

Tras la victoria sobre los tigres tamiles, Rajapaksa adelantó las elecciones y se aseguró un segundo mandato en enero de 2010, además de reforzar el control de su bloque político en los comicios al Parlamento de abril pasado, al tiempo que encarceló a su rival político y jefe del Ejército que derrotó a los rebeldes, Sarath Fonseka.

Los expertos, según el documento, han encontrado "pruebas creíbles" de que lo ocurrido al final de ese conflicto "es una versión diferente de la mantenida por el Gobierno ceilanés".

Así aseguran que el Ejército de Sri Lanka utilizó armamento pesado en sus ataques a Vanni entre septiembre de 2008 y 2009, lo que causó muchas muertes de civiles, además de que "intimidó y silenció a la prensa y a quienes lo criticaban por la guerra con amenazas, además de por desapariciones forzosas y secuestros".

También denuncian los expertos que las fuerzas gubernamentales dispararon fuego de mortero y artillería contra hospitales en repetidas ocasiones y que "sistemáticamente privaron de ayuda humanitaria (alimentos y medicinas) a los civiles, lo que agravó su sufrimiento.

El documento igualmente señala acciones negativas de la guerrilla tamil, que rechazó a los civiles el permiso para salir del área de Vanni y les usó como rehenes y como escudos humanos para impedir el avance del Ejército ceilanés.

Ban indicó hoy que "Sri Lanka debería de una vez asumir su responsabilidad" ante esas presuntas violaciones de los derechos humanos, al tiempo que animó a las autoridades de ese país a que "respondan de forma constructiva".

El responsable de la ONU agregó que por su parte revisará los mandatos sobre la implementación de la ayuda humanitaria durante esa guerra, y subraya que espera que el "Gobierno de Sri Lanka seguirá respetando el trabajo de la ONU y sus agencias", además de garantizar la seguridad de los trabajadores internacionales en Colombo.

Ban, que lamentó las recientes declaraciones públicas altisonantes en ese país, subrayó que esperaba que este documento "contribuya a que se haga justicia y se asuman las responsabilidades", para que el Gobierno y el pueblo ceilanés avancen hacia la reconciliación nacional y la paz.

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