Ban reclama más inversiones para luchar contra el paludismo y reforzar éxitos

Naciones Unidas, 25 abr (EFE).- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reclamó hoy más inversiones de la comunidad internacional para reforzar el éxito de los programas contra el paludismo, una enfermedad que afecta principalmente a los niños de menos de cinco años.

"En este día mundial contra la malaria, pido a todos los países que aumenten sus inversiones en investigaciones y en programas para acabar con esa enfermedad", señaló Ban hoy, cuando se celebra la jornada mundial contra el paludismo.

El responsable de Naciones Unidas señaló que con esas inversiones se podrá dotar "de capacidad humana a los países en que la malaria es endémica", al tiempo que señaló que proseguir con los éxitos logrados en el combate de esa enfermedad requiere todavía de grandes esfuerzos.

Asimismo indicó que los programas globales de inversión producen resultados, ya que desde 2008 se ha podido evitar esa enfermedad entre más de 600 millones de personas debido a la distribución de más de 300 millones de redes tratadas con insecticidas contra el mosquito que causa el paludismo.

Según datos de la ONU, otros 75 millones más de personas se han beneficiado también del uso de insecticidas para exteriores.

"Esas medidas han salvado la vida de unas 750.000 personas en la última década", dijo Ban, que recordó que esa enfermedad prevenible y tratable mata cada año a unas 781.000 personas, en su mayoría niños africanos.

En los últimos diez años 43 países de todo el mundo redujeron el 50 % los casos registrados de malaria, entre los que destaca la presencia de once países del África subsahariana que han conseguido reducir las muertes por esa enfermedad en más de ese porcentaje.

Cada año se producen en el mundo unos 225 millones de casos, y sólo un 5 % de los enfermos contraen la forma grave, que suele ser mortal si no es tratada en las primeras 24 horas desde la aparición de los síntomas.

El secretario general de la ONU recordó que además del coste en vidas humanas, esa enfermedad también tiene un impacto en la pérdida de la productividad económica y en el futuro desarrollo de los países en que es endémica.

Ban insistió en que para lograr que en 2015 no haya muertes por malaria, tal como se decidió en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados por todos los países, se necesita cobertura universal para las personas en riesgo, realizarles análisis clínicos para detectar la enfermedad y tratamientos efectivos.

Pero subrayó que como "esos esfuerzos por sí mismos, no serán suficientes para acabar con ese enemigo, hay que responder con un plan global" que combata la resistencia a los tratamientos contra la enfermedad.

"La malaria es el principal asesino de los niños de menos de cinco años", recordó Ban, que señaló que intensificar los programas permitirá mejorar la salud de mujeres y niños, especialmente en África, y generará desarrollo.

La Asamblea General de la ONU, que en mayo de 2007 decidió que el 25 de abril fuera el día en que se reconocieran los esfuerzos globales para luchar contra esa enfermedad, aprobó la pasada semana una nueva resolución pidiendo a todos los países aumentar la lucha.

Ese órgano de Naciones Unidas animó con ese texto a consolidar los avances relacionados con la enfermedad e invitó a que se aceleren los esfuerzos para controlarla y eliminarla en los países en vías de desarrollo, particularmente en África.

En 2010 se distribuyeron más de 229 millones de tratamientos contra la enfermedad, frente a los 2,1 millones de 2003, señaló la ONU.

Como ejemplo de países que han avanzado en la lucha contra el paludismo están Zambia, con un descenso del 62 % en las muertes de niños menores de cinco años por malaria de 2001 a 2008, o Sri Lanka, país que en 2009 no registró ninguna muerte por esa enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, señaló la pasada semana que la mayoría de países africanos tardarán entre seis meses y un año en aplicar su nueva recomendación de usar artesunato -en lugar de quinina- como medicamento para niños que sufren la forma más severa de la malaria.

Ese medicamento es un derivado semisintético de la artemisinina, que ha demostrado ser mucho más eficaz, fácil de administrar y con un coste similar al de la quinina, pero sin sus efectos secundarios, como la peligrosa hipoglucemia para mujeres embarazadas.

Según datos de la Organización Panamaricana de la Salud (OPS), esa enfermedad está erradicada en América del Norte y la mayoría del Caribe, y se ha reducido de forma espectacular en Centroamérica y Suramérica.

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