Ácaros fósiles revelan inversión en los papeles sexuales

Chicago, 28 Feb (Notimex).- El estudio de ácaros fosilizados indica que en el apareamiento, las hembras eran más poderosas que sus parejas y mantenían el control de la relación, según un reporte de la Universidad de Michigan y la Academia Rusa de Ciencias.

La investigación, difundida en la revista Biological Journal of the Linnean Society, se realizó con ácaros preservados por unos 40 millones de años en ámbar del Báltico.

La investigación financiada por la Fundación Nacional de Ciencias y el Ministerio ruso de Educación y Ciencia estuvo a cargo de Pavel Klimov y Ekaterina Sidorchuck, quienes aseguraron que en los ácaros, como en otras especies animales, incluidos los humanos, la batalla de los sexos ha sido constante en toda la evolución.

"En la especie investigada, la hembra tiene el control completo o parcial del apareamiento, lo que contrasta con el comportamiento reproductivo actual de muchas especies de ácaros", dijo Klimov, investigador del Museo de Zoología de la Universidad de Michigan.

El estudio concluye que cada género lucha para dominar asegurándose la protección de sus intereses.

En el caso de los ácaros actuales, los machos se benefician al forzar a las hembras a aparearse y evitar que otros machos lo hagan.

"El hostigamiento a las hembras renuentes, la custodia de las hembras antes y después del apareamiento y el combate con los machos competidores, son comportamientos típicos", expresó Sidorchuck, del Instituto de Paleontología de la Academia Rusa de las Ciencias.

Las hembras, por su parte, se benefician si tienen algún control sobre aspectos del apareamiento, como elegir a machos superiores y rechazar a los perdedores, además de ahorrarles el desgaste de estar sujetas al hostigamiento, la custodia y la copulación frecuente.

En la especie Glaesacarus rhombeus, el macho carecía de los actuales órganos especializados para sujetarse a las hembras, y la hembra poseía una protuberancia como una almohadilla en su trasero, para controlar esa sujeción.

"Las estructuras que se encuentran en algunos ácaros que viven actualmente también muestran evidencias de control femenino sobre el apareamiento, y algunos linajes incluso han desarrollado tubos copulatorios femeninos que funcionan como un pene", agregó Klimov.

NTX/FIR/LGS/

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