Italia "insatisfecha" por la sentencia del Tribunal Europeo sobre inmigración

Roma, 28 abr (EFE).- El ministro de Interior de Italia, Roberto Maroni, expresó hoy su "insatisfacción" por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), que falló este jueves en contra de la aplicación de la ley italiana de 2009 que instaura el delito de inmigración ilegal.

"He leído esta decisión que me deja insatisfecho por dos motivos. El primero es que hay otros países europeos que prevén el delito de inmigración ilegal y que no han sido censurados. Querría entender por qué es siempre Italia y sólo Italia", dijo Maroni en Verona a los periodistas, en declaraciones que recogen los medios italianos.

"El segundo punto es que con la eliminación de esta ley, acoplada a la directiva europea sobre repatriaciones, se corre el riesgo de hacer imposibles las expulsiones, transformándolas solo en intimidaciones para abandonar el territorio nacional en un plazo de siete días. Esto hace absolutamente ineficaces a las políticas de lucha contra la inmigración ilegal", añadió.

El ministro italiano explicó que valorará a lo largo de los próximos días las consecuencias que puede traer esta sentencia, pero que su Gobierno quiere continuar con las expulsiones como sucede con el caso de Túnez, adonde se han repatriado desde el pasado 5 de abril 600 de los indocumentados llegados en barca a Italia este año.

"Europa no nos ha echado una mano e incluso hoy, como se ve, nos complica la vida. ¿Por qué la toman solo con Italia? De ahora en adelante los indocumentados que no sean expulsados aumentarán su presencia en el territorio e irán a incidir sobre esos comportamientos que las ordenanzas de los alcaldes no parecen que puedan frenar del todo", indicó Maroni.

El Tribunal de Justicia de la UE sentenció este jueves que sancionar con una pena de cárcel a un inmigrante irregular que ha incumplido una orden de salida es contrario a la legislación comunitaria.

La sentencia se refiere al caso de Hassen el Dridi, un inmigrante en situación irregular contra el que Italia dictó una orden de salida en 2010 por no disponer de documentos de identidad, ni de un medio de transporte y no poder acogerle en un centro de internamiento debido a la falta de plazas.

Un tribunal italiano condenó a El Dridi a un año de prisión por incumplir esa orden y, para los jueces europeos, "una sanción penal como la prevista por la legislación italiana puede perjudicar la realización del objetivo de instaurar una política eficaz de expulsión y de repatriación, con respeto de los derechos fundamentales".

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