Recuerdan nuevas generaciones a Gabriel Figueroa en la web

(Semblanza)

* El cinefotógrafo mexicano murió hace 14 años

México, 26 Abr. (Notimex).- Nominado al Oscar en 1965 por su trabajo en "La noche de la iguana", el cinefotógrafo mexicano Gabriel Figueroa, quien colaborara en más de 200 filmes durante la Época de Oro del cine nacional, fue recordado a 14 años de su deceso en un artículo de una revista electrónica.

Con el título "Gabriel Figueroa, un amor en blanco y negro", en ese texto se destaca la labor cinematográfica del fotógrafo como "artífice de la imagen del melodrama latinoamericano".

Para ello, se analizan las influencias que recibió de los artistas plásticos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Gerardo Murillo "Dr. Atl", así como de quien es considerado su maestro, el fotógrafo estadunidense Gregg Toland.

Publicado en la edición de enero de la revista electrónica "El Espectador Imaginario", en el artículo también se atribuye a razones políticas el que Figueroa recibiera, debido a su trabajo en "Allá en el Rancho Grande", el premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Cine de Venecia de 1938, primer galardón internacional otorgado a un filme mexicano.

El laureado fotógrafo, cuyo trabajo puede apreciarse en 211 películas y es considerado como el paisajista del cine nacional al crear imágenes de archivo, falleció el 27 de abril de 1997.

Para el genio de la lente, cada imagen escondía una tensión y fascinación, indiferencia e inocencia, una realidad que se prolongó hasta el infinito; creyó en las sombras y escuchó el grito de la naturaleza desde el silencio de su lente.

Gabriel Figueroa nació el 26 de abril de 1908 en la Ciudad de México, en el seno de una familia acomodada venida a menos. Su madre falleció en el momento que él nació y su padre, incapaz de sobreponerse a esta pérdida terminó por abandonarlo junto con su hermano Roberto, con unas tías.

Estudió pintura en la Academia de San Carlos y a los 16 años descubrió la fotografía gracias al retratista José Guadalupe Velasco. Tiempo después se hizo amigo de los fotógrafos Gilberto y Raúl Martínez Solares, quienes como él se dedicaron al cine.

Su ingreso al Séptimo Arte se produjo en 1932 como fotógrafo de tomas fijas. Un año más tarde fue uno de los 20 camarógrafos contratados para la filmación de "Viva Villa!", de Howard Hawks.

Tras algunos trabajos como iluminador, Figueroa recibió una beca para estudiar en Estados Unidos. Ahí conoció a Gregg Toland, uno de los mejores fotógrafos de cine de todos los tiempos, quien le enseñó su particular estilo de iluminación.

Su primera película como fotógrafo fue "Allá en el Rancho Grande" (1936), de Fernando de Fuentes, con la que obtuvo por primera ocasión un premio internacional, en el Festival de Venecia.

En total, Figueroa fue autor de la imagen de 211 películas y recibió múltiples premios. Además de los filmes que rodó junto a Emilio "El Indio" Fernández, dos de sus trabajos más memorables fueron "Los olvidados" (1950), de Luis Buñuel, y "La noche de la iguana" (1964), de John Huston.

Las herramientas visuales en los procesos de creación no fueron suficientes, por lo que se convirtió en inventor, y a partir de realizaciones plásticas y experimentos de física pudo regalarle al cine nuevas fórmulas de composición de cuadro.

Partió de los maestros renacentistas para desarrollar filtros, y sus afanes clasistas y su perfeccionamiento técnico lograron la intensidad de las temporales imágenes que el público conoce.

En el trabajo de Figueroa destacan los claroscuros, nuevas perspectivas, la composición de espacios abiertos en los que celebró a la naturaleza como personaje principal.

Siempre demostró fascinación por lo que veía, por lo que con entusiasmo y entrega mostró cómo miraba un hombre libre y virtuoso de personalidad alegre, entre otros aspectos.

Aprovechó los escorzos de David Alfaro Siqueiros para dar fuerza a las imágenes, los cielos de México resultaron de la perspectiva curvilínea del Dr. Atl y recreó escenas y atmósferas de grandes artistas de la plástica como José Clemente Orozco, Diego Rivera, José Guadalupe Posada y Leopoldo Méndez.

En seis décadas de actividad ganó 50 premios, entre ellos el Nacional de las Artes, tiempo en el que incorporó nuevas imágenes a la historia de este país. Según sus biógrafos, su quehacer fue otra ventana para la percepción de la belleza y la pasión.

NTX/LNP/AGG/ACJ

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