La OTAN controla pasos fronterizos del norte de Kosovo debido a las tensiones

Belgrado, 28 jul (EFE).- Las fuerzas de la OTAN en Kosovo (KFOR), han tomado el control de los dos pasos fronterizos del norte de dicho territorio colindante con Serbia, a raíz del incremento de la tensión en la zona, informó el comandante de esas tropas de la Alianza, Erhard Bühler.

La KFOR ya había tomado la pasada madrugada el control del paso fronterizo de Jarinje, después de que fuese incendiado y destruido anoche en un ataque de extremistas serbios, y ahora decidió hacerlo también en Brnjak, donde había aumentado su presencia pero en el que seguían también los policías kosovares.

Según la agencia de noticias serbia Tanjug, Bühler indicó que la KFOR mantendrá el control de los dos pasos mientras dure la situación de tensión y hasta que se reparen los desperfectos en Jarinje.

El comandante de la KFOR dijo que se han producido graves incidentes en los días pasados, como la muerte de un policía kosovar por disparos de civiles serbios y el ataque a Jarinje, e insistió en que tales acontecimientos "son inaceptables y deben ser condenados de la forma más enérgica".

Bühler dirigió el mensaje a "todos los extremistas" que su cometido es "defender a los ciudadanos, las instalaciones de la KFOR y de otras organizaciones internacionales, así como los pasos", y recalcó que está determinado a cumplir esa tarea.

Según Tanjug, las declaraciones del comandante de la KFOR tuvieron lugar después de su reunión en la localidad norteña de Zvecan con el ministro serbio para Kosovo, Goran Bogdanovic, y el jefe del equipo serbio encargado del diálogo con Pristina, Borislav Stefanovic, y al que asistieron también representantes de la misión europea EULEX en Kosovo.

Stefanovic, a su vez, se mostró descontento con el resultado de la reunión, que se prolongó durante varias horas, al indicar que la KFOR se sale de su mandato y "los marcos de la Resolución 1244" del Consejo de Seguridad de la ONU para Kosovo, y anunció para mañana la continuación de las conversaciones.

El ataque de anoche en Jarinje agravó la tensión en el norte de la antigua provincia serbia de Kosovo, después de que el martes Pristina enviase fuerzas especiales de la Policía para hacerse con el control de los puestos fronterizos de Jarinje y Brnjak.

El despliegue fue justificado por Pristina para aumentar el control aduanero, después de que Kosovo prohibiera la pasada semana la importación de mercancías serbias, en respuesta a un veto similar de Belgrado, que no reconoce la soberanía de Kosovo ni sus símbolos estatales, como los sellos aduaneros.

Pese a la prohibición, según las autoridades albano-kosovares, las mercancías serbias habían seguido entrando por los pasos fronterizos del norte de Kosovo, donde se concentra la mayoría de población serbia, que continúa fiel a Belgrado.

Belgrado reclama que se restablezca la situación anterior a la operación kosovar y que los pasos vuelvan a estar controlados por policías kosovares de etnia serbia, como hasta ahora.

Durante la ocupación, un policía kosovar murió en un tiroteo con serbios locales.

El Gobierno serbio insistió hoy mediante un comunicado que las operaciones unilaterales de Pristina "tienen como objetivo cambiar la realidad y la estructura étnica en la provincia", y pidió a las misiones internacionales en Kosovo que impidan tales acciones.

A la vez, condenó el ataque a Jarinje y pidió a la población que "se abstenga de cualquier tipo de violencia, no caiga ante provocaciones y contribuya a que se normalice la situación en Kosovo".

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