Los enfrentamientos entre Camboya y Tailandia se extienden por la frontera

Bangkok, 26 abr (EFE).- Los enfrentamientos entre los ejércitos de Camboya y Tailandia, que han causado la muerte de 13 soldados y decenas de miles de desplazados, se extendieron hoy martes a otras áreas de la frontera común, tras el fracaso de los llamamientos a la paz de la ONU, Estados Unidos y otros países del Sudeste Asiático.

El cruce de disparos alcanzó esta tarde el templo de Preah Vihear, un monumento del siglo XI declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y a más de cien kilómetros al este de donde empezaron las hostilidades el viernes pasado.

Un portavoz del Ejército tailandés acusó a Camboya de haber iniciado la agresión sobre las 13.30 hora local (06.30 GMT) con tiros de fusiles, ametralladoras y morteros en torno al monumento hindú del siglo XI.

El estruendo se escuchó a kilómetros de distancia, según declaraciones de habitantes de la zona a los medios tailandeses.

Aunque en principio los objetivos son militares, las bombas a veces se desvían del blanco y alcanzan zonas civiles o quedan en medio de la carretera sin estallar.

El Ejecutivo de Tailandia aprobó hoy mantener la ofensiva militar para expulsar a los militares camboyanos de la zona en disputa, presionar por medios diplomáticos para que Camboya acepte el diálogo bilateral y revisar la cooperación bilateral.

Seis soldados tailandeses y siete camboyanos han perdido la vida desde el viernes en los enfrentamientos que también han conducido a la evacuación de 30.000 tailandeses y 26.000 camboyanos, según datos oficiales difíciles de contrastar porque las autoridades de ambos países mantienen un tono triunfalista o victimista, según les interese, en sus anuncios oficiales.

"A pesar de la ambición territorial por parte del invasor ejército tailandés para capturar el templo de Ta Muen, las Fuerzas Armadas Reales de Camboya han luchado con bravura y decisión en su derecho de defender la soberanía nacional", indicó hoy el Ministerio de Defensa Nacional a través de un boletín sobre la situación.

Los templos de Ta Muen, del siglo XII o principios del XIII, y de Ta Kwai, del siglo XII, ambos legados de la civilización jemer y situados junto a la frontera común, habían sido el centro de los enfrentamientos antes de que saltasen a Preah Vihear

Ninguno de los llamamientos a la calma y el diálogo de la ONU, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y Estados Unidos han conseguido detener la escalada de tensión.

"Estados Unidos está profundamente preocupado por los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad en la frontera entre Tailandia y Camboya. Instamos enérgicamente a ambas partes a contenerse, abstenerse de actos provocativos y a tomar inmediatamente todas las medidas necesarias para reducir la tensión", dijo la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, la víspera.

Tailandia insiste en celebrar conversaciones bilaterales con Camboya, se opone a la internacionalización del conflicto y rechaza la presencia de observadores indonesios en la frontera, pese a que lo aceptó el pasado 22 de febrero, mientras que los soldados camboyanos no se retiren de las zonas en disputa.

El cruce de acusaciones entre ambos gobiernos, como el que Tailandia presuntamente ha usado armas químicas o que Camboya utiliza a civiles de escudos humanos, contribuye a enturbiar la situación.

Este contencioso cobró fuerza en 2008 cuando Preah Vihear fue declarado patrimonio de la humanidad y la UNESCO lo inscribió dentro del territorio camboyano, aunque Tailandia no reclama la soberanía de este centro religioso que el Tribunal Internacional de La Haya concedió a Camboya en 1962, sino una zona de 4,6 kilómetros cuadrados adyacente

Desde entonces, los ejércitos de ambos países se han enfrentando en varias ocasiones, la última el pasado febrero y murieron ocho personas, incluidos civiles, y decenas resultaron heridas en los combates librados durante cuatro jornadas.

Al mes siguiente, Camboya y Tailandia aceptaron la mediación de Indonesia, pero luego los tailandeses mudaron de opinión y adujeron que la presencia de observadores indonesios en la zona en disputa podía complicar la situación.

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