Pugna Hugo Hiriart por devolver al teatro su fuerza arcaica

(Semblanza)

* El autor cumple este jueves 69 años de edad

México, 27 Abr. (Notimex).- Nada como las causas perdidas para conservarnos vivaces y juveniles, señala el escritor mexicano Hugo Hiriart en un esquema de reforma radical de la escena nacional que, de antemano, admite, no gustará a nadie y acabará siendo tirado al "vacío".

En su artículo "Inoportuno diagnóstico, pronóstico y remedio del Teatro nacional, publicado en el número de abril de la revista "Letras libres", Hiriart Urdinavia, quien este jueves cumplirá 69 años de vida, critica las inercias del teatro y pugna por revitalizar la escena mexicana desde todas sus aristas.

Para ello, sostiene, habría que volver al libreto y acabar con el imperio del director, pues han hecho del teatro una especie de ballet puntilloso y lucidor, pero sin vida; bella a los ojos pero sin la fuerza expresiva de antaño.

Y es que para Hiriart hoy debería hacerse un teatro "más grueso, más mal, en términos decorativos, pero mejor en términos expresivos", haciendo, entre otras cosas, que las obras se ensayen cuatro o seis semanas, cuando más, o como antes, una semana, para revitalizar la escena, estrenando una obra cada una o dos semanas.

Eso se logra, dice, sin volver a usar la concha de apuntador, y que el teatro sea pobre, muy pobre, en su producción, no sólo por razones económicas, sino por pureza y honor de artista, en un intento desesperado por hacer algo en este mundo que de ninguna manera esté regido ni gobernado ni tenga nada que ver con el dinero.

Se trata de devolverle al teatro su fuerza arcaica, su expresividad de bisonte de Altamira, puntualiza Hiriart, quien de pequeño fue un solitario y que ahora se caracteriza por su actuar discreto pero siempre imaginativo.

Hiriart tuvo su acercamiento con los libros a muy temprana edad y a aunque a los 16 años estudió algunas materias relacionadas con la ingeniería, al poco tiempo desertó para involucrarse en las artes plásticas, en la Escuela Nacional de Pintura y Grabado "La Esmeralda", en busca de convertirse en pintor y escultor.

Posteriormente, para poder extender sus conocimientos artísticos, se inscribió por las tardes a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para estudiar Historia del arte, pero al maravillarse con la escritura, terminó la licenciatura en Letras en dicha universidad.

Hiriart se ha destacado por su trabajo en la dramaturgia, pues a pesar que de niño no asistía al teatro, en su juventud le nació el gusto por entender y vivir las artes escénicas.

Encontró en las marionetas una relación muy especial, tal como si viera una moneda, pues para él, la marioneta tiene la opción de la rebelión, es decir, de la apariencia.

Entre las obras que ha escrito y dirigido, destacan "Minotastas y su familia", "Hécuba", "La perra", "Simulacros", "Las tandas del tinglado", "Camile o la historia de la escultura de Rodin a nuestros días" y "La ginecomaquia".

Su acercamiento al teatro lo hizo merecedor del Premio Títeres Rosette Aranda en 1980, posteriormente obtuvo el Primer Lugar del I Concurso Nacional de Juguetes en 1993 y en 1999 recibió el Premio Nacional de Dramaturgia "Juan Ruíz de Alarcón".

A los 30 años fue galardonado por la Asociación Mexicana de Críticos con el Premio "Xavier Villaurrutia" por su novela "Galaor", la cual narra una versión libre de la "Bella durmiente", escrita en un tono caballeresco y satírico.

El ensayo es otra vertiente de Hiriart, como lo muestran sus textos de alto contenido de reflexión filosófica y discursiva, en los que procura no leer el tema que trata, sino más bien, argumenta en cada escrito su muy particular punto de vista.

Entre sus ensayos más relevantes están "Disertación sobre las telarañas" y "La naturaleza de los sueños", éste último sobre el tema del inconsciente que abordan Freud y Jung, y en donde Hiriart pone al individuo como un esclavo cuando piensa y un rey cuando sueña.

Viajó a Nueva York en el 2003, ahí escribió el ensayo "Como leer y escribir poesía", a fin de acercar a extranjeros al idioma español, el cual le valió ser "agregado cultural" del consulado de la Gran Manzana.

En el 2009, fue reconocido por la máxima presea que otorga el gobierno mexicano, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el campo de Lingüística y Literatura.

Hiriart ha recibido bastantes múltiples reconocimientos, sin embargo, al escritor le gusta mantenerse discreto con su persona, sereno en su pensamiento, pero contundente con sus creaciones, así es Hiriart, un artista que habla a través de su obra, como lo deja claro su más reciente libro de ensayos "El arte de perdurar", que le valió el Premio Mazatlán de Literatura 2011.

NTX/CAM/MCV

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