Deleitan Osvaldo y Daniel con "A que te cuento un cuento"

México, 28 Abr. (Notimex).- Osvaldo y Daniel, artistas multidisciplinarios, ofrecieron esta tarde su espectáculo "A que te cuento un cuento", como parte de las celebraciones del que con motivo del Día Internacional del Libro realiza el Centro Cultural de España en México (CCEM).

El espectáculo incluyó canciones que pusieron en un brete a los asistentes, pues son ese tipo de composiciones que en cada estrofa la letra se complica como trabalenguas y la velocidad de la música corretea incesantemente a quien la canta. ¿El resultado? Niños y adultos felices de tomar esos retos.

El maratón de cuentacuentos que inició a las 11:00 horas y terminará a las 19:00 incluye también "Concierto cuento", con Nancy Castro; "Sana, sana, colita de rana, cuentos para curar el alma", con Florina Piña; "El Bucanero", con Apolonio Mondragón, y "Silvestre Frenesí", con Francisco Ibarlucea.

Como lo anunció en su oportunidad el director del recinto, Jesús Oyamburu Fernández, el espectáculo resultó gratamente impresionante para el público, pues Osvaldo y Daniel cantaron, contaron cuentos, tocaron su guitarra y lograron que los asistentes se integraran de manera natural a cada número.

Contaron, entre otros cuentos, el de la "Mamá Pata" que tenía una garrapata en la pata, y sus hijas "Pata", "Pata Pata" y "Pata Pata Pata" no podían quitarle la garrapata de la pata. La letra y la música provocaron que padres e hijos, nietos y abuelos, se destornillaran de la inevitable carcajada.

Otra canción que hizo las delicias de chicos y grandes que acuden al maratón de cuentacuentos fue la que mostró a todos que se debe abrir la mente, tenerla muy abierta, para que los sueños se cumplan. Entonaron también una melodía que invita a la lectura, práctica que enriquece al alma.

Sin embargo, la historia que más gustó fue la de "Verónica Hinojosa", una niña que siempre sacaba malas calificaciones en la asignatura de Español, básicamente por tener mala ortografía. Por esa razón, decidió eliminar a la letra "H". La "H" se enteró, y mejor decidió irse sola atrás de un arcoiris.

Al enterarse la niña, se puso feliz. A la mañana siguiente pidió a su mamá el desayuno. "Quiero tostadas", dijo, pero la mamá le explicó que no había, porque las tostadas se hacen con harina y como no había "H", la palabra harina ya no existía; "Entonces quiero huevo", agregó, y la respuesta fue similar.

No pudo tomar agua. "Pero si agua no lleva H", reclamó. "Pero su fórmula química es H2O", le dijo la madre. Y así, desapareció su cuaderno, por las hojas; tuvo que ir caminando a la escuela, pues el camión no tenía chofer; le dolió la cabeza, fue a la esquina y no encontró el hospital". Era un caos.

El colmo fue cuando llegó con su mamá y la señora no la reconoció. "Soy tu hija, mamá", dijo sollozando, pero su mamá no le entendió, pues habían desaparecido las hijas y los hijos en todo el mundo. Hubo conflictos internacionales por la desaparición de Haití, China, Honduras y Holanda.

Esa situación, dijeron Osvaldo y Daniel, provocó problemas en la Ciudad de México, de hecho, en todo el país, pues ya no había chile para hacer salsas. Ni huitlacoche, ni muchas otras comidas a las que estamos acostumbrados en esta nación.

NTX/JCC/MCV/AQF

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