El FMI ve una "gran oportunidad" de crecimiento en la inestabilidad de Oriente Medio

Washington, 27 abr (EFE).- El clima de inestabilidad en Oriente Medio obliga a tomar medidas contra la inflación y el desempleo, pero también supone una "gran oportunidad" de crecimiento que incluya a todas las capas sociales, indicó hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su informe "Perspectivas Económicas Regionales" dedicado a Oriente Medio y a Asia Central, publicado hoy, el organismo subraya que las revueltas populares y el alza en los precios globales del petróleo y los alimentos depararán "incertidumbres inusualmente grandes" a la región a corto plazo.

Pese a que las revueltas no han detenido, por el momento, el rumbo de crecimiento económico general que experimentó la región en 2010, ese auge no puede mantenerse a no ser que los países "creen empleo para atender la creciente fuerza laboral" y adopten "políticas sociales para los más vulnerables".

"Aunque los próximos meses estarán inevitablemente marcados por retos y reveses, existe un ímpetu en la región sobre el que puede apoyarse el cambio", indica el FMI en el informe, de 106 páginas.

Los puntos fuertes que allanan el terreno para el crecimiento son "una población joven y dinámica, vastos recursos naturales, un extenso mercado regional, una posición geográfica ventajosa y acceso a mercados clave", según el texto.

Aunque cada país debe seguir "su propio camino" a la hora de elaborar las reformas, todos ellos deben responder a una serie de "retos comunes" a la región que permitan no sólo "un crecimiento alto y sostenido", sino uno "que resulte en avances de desarrollo compartidos por toda la sociedad".

Esos pasos comunes son la existencia de instituciones gubernamentales "fuertes y transparentes", la "protección social a los vulnerables", la garantía de "acceso a oportunidades económicas" para los ciudadanos y la creación de "suficientes empleos en el sector privado" que absorban la creciente demanda.

Asimismo, deberán asegurarse de contar con un entorno macroeconómico estable que proporcione confianza y atraiga las inversiones, ya que su ausencia puede poner a prueba "incluso a los países con instituciones más sólidas".

Ese entorno es además clave para hacer frente a amenazas como los desequilibrios fiscales y la deuda crecientes, la inflación y la fuga de capitales, apunta el FMI.

Los países exportadores de crudo experimentarán un crecimiento mayor en 2011 y mantendrán su equilibrio fiscal a raya gracias al aumento sostenido del precio del barril, que el organismo proyecta desde los 79 a los 107 dólares.

Sin contar con Libia, el crecimiento medio de esos países será de un 4,9 por ciento en 2011, comparado con un 3,5 por ciento en 2010.

El Producto Interior Bruto (PIB) de los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, en inglés), por su parte, crecerá un 7,8 por ciento, en respuesta a una aceleración de la producción de petróleo para estabilizar el suministro global.

Para los países importadores de petróleo, el crecimiento será de un 2,3 por ciento y las perspectivas económicas difieren según el país.

En el caso de Egipto y Túnez, el crecimiento estará entre 2,5 y 4 porcentuales por debajo del de 2010 -un 1 por ciento y un 1,3, respectivamente- como resultado de los trastornos a la actividad económica durante las protestas, el declive en el turismo y el menor volumen de inversiones.

El Líbano y Pakistán, este último aún afectado por las secuelas de las inundaciones del año pasado, también verán ralentizado su crecimiento, con un 2,5 y un 2,8 por ciento.

El resto de los países, en cambio, han seguido creciendo a ritmo acelerado, según el FMI, que destaca que Marruecos, Mauritania y Jordania se han beneficiado de los altos precios de los minerales de hierro y los fertilizantes a base de fosfatos.

Los potentes paquetes fiscales que han permitido el auge de los subsidios a los alimentos y el petróleo no representarán un gran peso para muchos países, pero otros verán peligrar su nivel de deuda y necesitarán "apoyo de la comunidad internacional", advierte el organismo.

Por último, los bancos centrales de la región deberán "prestar mayor atención" a la inflación a la hora de establecer la política monetaria, dado que el alza en los precios de las materias primas y del petróleo están afectando incluso a la inflación subyacente, según el informe.

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