Ofreció Miguel Ríos memorable concierto en la clausura del Cervantino

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Por: Luis Galindo, enviado

Guanajuato, 31 Oct. (Notimex).- La edición 39 del Festival Internacional Cervantino culminó la víspera en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, que fue el marco ideal para despedir desde esta latitud en Latinoamérica a una de las leyendas del rock en español: Miguel Ríos, quien estuvo acompañado por su banda.

Ante un lleno total en la Alhóndiga, espacio emblemático e histórico, Miguel Ríos ofreció un memorable concierto a través de canciones clásicas de su repertorio, que en cinco décadas de carrera ha logrado cautivar a sus seguidores, desde generaciones de los años 80, cuando se dio a conocer a nivel internacional, hasta la época actual.

Niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, disfrutaron de una presentación única mediante la cual el intérprete Miguel Ríos fue llevándolos por memorables piezas, que fueron coreadas a cada momento y que en ocasiones la gente cantó al unísono, para convertir esta despedida en una gran fiesta de rock.

Entre frases como "muchas gracias Guanajuato, gracias México", Miguel Ríos, en medio de la ovación del nutrido público guanajuatense y de otros estados de la República, prendió el ambiente desde sus primeras canciones.

Los temas "Memorias de la carretera" y "Bienvenidos", fueron algunas de las piezas en las cuales la gente se entregó al cantar al unísono con el artista, al momento en que se encendían y apagaban los grandes reflectores, para enriquecer aún más el marco ideal del concierto.

Acompañado por su banda, que también destacó por el talento de cada uno de los músicos, Miguel Ríos siguió deleitando con su música y voz a todos los asistentes, mediante el tema "Oración", en el cual plasmó a capela un matiz especial, porque fue creado antes del conflicto bélico en Irak.

Uno de los momentos más desbordantes del concierto fue cuando cantó la pieza "Santa Lucía", en la que la gente gritó y lo siguió al unísono, para que sonara en toda la Alhóndiga y sus alrededores.

Otras de las canciones que interpretó fueron "El río", "Ruido de fondo", "Yo sólo soy un hombre", "Niños eléctricos", "No estas sola" y "Nueva ola", por citar algunos de los títulos.

Ante la inminente finalización del concierto, el público en lugar de pedir otra, otra y otra, gritaba olé, olé, olé, Ríos, Ríos, olé, olé, olé, Ríos, Ríos..., por lo cual el cantante salió para interpretar temas como "El blues del autobús", "Todo a pulmón", "Sábado en la noche", "Mueve tus caderas" y "Bye, bye, Ríos".

"Cuando esté triste porque los he grabado y esté en Granada, los recordaré, porque son un público espléndido, y ahora les voy a cantar mi última canción", dijo Miguel Ríos, al tiempo que se escuchaban las primeras notas de "Himno a la alegría", que todo el público parado cantó a su lado en una manera memorable Alhóndiga de Granaditas.

Luego de despedirse el artista español ante una gran ovación y euforia del público asistente, empezó el espectáculo de fuegos pirotécnicos para dar por concluida la edición 39 del Festival Internacional Cervantino, que se realizó del 12 al 30 de octubre.

Miguel Ríos grabó su primer disco en Madrid para la compañía holandesa Phillip Records, e interpretó canciones del rock en inglés, en versiones en español como "Popotitos", "El rock de la cárcel" y "Yesterday", ésta última de The Beatles.

En 1969 grabó una adaptación del cuarto movimiento de la "Novena sinfonía" de Beethoven: el "Himno a la alegría", con la que vendió siete millones de discos alrededor del mundo.

Asimismo, en 1979 editó el exitoso disco "Los viejos rockeros nunca mueren", que alcanzó las 40 mil copias vendidas y del que se desprendió el ahora clásico "Santa Lucía", como primer sencillo.

NTX/LGZ/LNP

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