Resalta a compositores italianos la OFCM

México, 27 Feb. (Notimex).- El manejo impetuoso de los instrumentos hicieron mancuerna perfecta con la batuta de Stefano Mazzoleni, director huésped, que a diestra y siniestra contextualizó el entorno romántico de las interpretaciones que ejecutó la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).

El acontecimiento mostró la calidad de cada uno de los integrantes de la OFCM que se adueñó del espacio y transmitió al público la sensibilidad de los creadores italianos que constituyeron la velada en la Sala Silvestre Revueltas, del Centro Cultural Ollin Yoliztli (CCOY).

Con el 80 por ciento de la ocupación de este auditorio, Mazzoleni dio cátedra de dirección musical, al rendir tributo a sus paisanos Antonio Fortunato, Nino Rota, Ennio Morricone y Ottorino Respighi.

Piezas de tono agradable formaron el programa número seis de la Temporada de Conciertos de Invierno 2011, que se engalanó con 15 piezas que el público exigente y conocedor disfrutó.

El director italiano abrió con "Conciencia de la luz" (2006), de Fortunato, músico cuyas obras transmiten emociones y sensaciones de un envolvente humanismo, compuesta por "Adagio", "Allegro gioioso", "Andante religioso" y "Maestoso".

Después continuó con "Sinfonía sobre una canción de amor" (1947), de Rota, integrada por "Allegro", "Allegro vivace", "Andante sostenido" y "Allegro impetuoso", canción que formó parte de la declaración de independencia del país del mediterráneo a llegada de Giuseppe Garibaldi.

Luego del reconocimiento de los asistentes y del intermedio típico de estos espectáculos, tocó el turno a Morricone, nominado al Óscar en diversas ocasiones por ser creador de la música de las películas "Los Intocables" (1987) y "Diosa del cielo" (1978), entre otras, con gran éxito internacional.

"Medley", formada por "Érase una vez en América", "Los héroes de Mesa Verde" y "La misión", fueron las partituras que siguió la OFCM, aún sin los violonchelos, pues la interpretación de esta pieza no lo requirió.

Con la reintegración de los faltantes, el concierto continuó con "Los pinos de Roma", (1924), de Respighi, quien describió a través de la música cuatro sitios de importancia para él:

La Ciudad del Vaticano, el Gianicolo, la Villa Borghese y la Vía Appia Antigua; inspiración total mostrada en "Los pinos de la Villa Borghese", "Pinos cerca de una catacumba", "Los pinos del Gianicolo" y "Los pinos de la Vía Appia".

Justo en el clímax de la última pieza, la exhibición se volvió inusual, dos trompetistas en las últimas butacas hicieron que el respetable se sumará a un vaivén de miradas.

La oscilación del cuello de izquierda a derecha fue factor para que Stefano Mazzoleni se llevara las palmas con la gloria que muchos italianos han merecido históricamente, situación que el público de pie confirmó, según los críticos.

NTX/HCM/AQF

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