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Bangkok, 25 abr (EFE).- Soldados de Camboya y Tailandia intercambiaron hoy disparos en la frontera común por cuarto día consecutivo, cuando la salida diplomática quedó obstruida con la cancelación de las conversaciones auspiciadas por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

El trueque de disparos y obuses comenzó sobre las 10.00 hora local (03.00 GMT) en el templo de Ta Muen y, de momento, no ha causado víctimas que sumar a los once muertos registrados desde el viernes.

La lista oficial de Tailandia es de cinco soldados muertos y 35 heridos, además de cerca de 40.000 nacionales desplazados por culpa de la violencia, y la de Camboya está en seis bajas militares y unos 10.000 evacuados.

Mientras los ejércitos de ambos países, reforzados con retenes y artillería pesada durante el fin de semana, abrían fuego, los ministros tailandeses del Interior, Chavarat Charnnukul, y de Exteriores, Kasit Piromya, recorrían por separado centros de acogida para dar confianza y seguridad a los habitantes en la zona en conflicto.

Después, el jefe de la diplomacia tailandesa tenía que haberse reunido en Bangkok con su homólogo indonesio, Marty Natalegawa, dentro de la mediación que lleva a cabo la ASEAN desde febrero para solucionar este foco desestabilizador en la región.

Pero el viaje de Natalegawa, quien también tenía pensado pasar por Phnom Penh, fue cancelado en el último momento.

Un portavoz tailandés de Exteriores confirmó la suspensión sin ofrecer detalles, mientras que la diplomacia camboyana culpó a Tailandia de la cancelación por su oposición a que Indonesia, como país que ocupa este año la presidencia de turno de la ASEAN, despliegue observadores en la zona del conflicto.

De momento no hay otra perspectiva de diálogo entre ambas partes que la que ofrece la reunión de jefes de Estado y de Gobierno que la ASEAN celebrará en Yakarta el 7 y 8 de mayo próximo.

"Necesitamos solucionar el conflicto fronterizo y queremos que Tailandia y Camboya se sienten a negociar", volvió a asegurar hoy el viceprimer ministro tailandés, Suthep Thaugsuban, a los periodistas en Bangkok.

Pero Tailandia desea que el diálogo sea bilateral, mientras que Camboya desconfía y exige la presencia de testigos internacionales.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó durante el fin de semana que este conflicto no puede ser resuelto por medios militares e instó a Camboya y Tailandia a emprender un "diálogo serio".

También el secretario general del organismo multinacional exhortó a los dos gobiernos a adoptar de inmediato medidas que permitan pactar un alto el fuego "efectivo y verificable".

Los incidentes de los últimos días se han registrado en los templos de Ta Kwai (siglo XII), situado en una área de frondosa vegetación, y de Ta Muen (siglo XII o principios del XIII), legados de la civilización jemer y que están ubicados sobre o entorno a terreros cuya soberanía reclaman Tailandia y Camboya.

A principios del pasado febrero, lo enfrentamientos causaron ocho muertos, la mitad de ellos civiles, y sucedieron en las proximidades de las ruinas del santuario de Preah Vihear (siglo XI), a unos cien kilómetros al este de Ta Kwai y Ta Muen y declarado patrimonio de la humanidad.

Fue precisamente la inscripción como patrimonio de la humanidad de Preah Vihear dentro de Camboya el culpable de que el antiguo conflicto cobrase fuerza en 2008.

Tailandia admite que el complejo arquitectónico se encuentra en territorio camboyano, tal como falló el Tribunal Internacional de La Haya en 1962, pero reclama una zona de 4,6 kilómetros cuadrados situada en los alrededores del recito.

Los gobiernos de ambos países firmaron en 2000 un memorándum de entendimiento y, como miembros de la ASEAN, están comprometidos a solucionar sus conflictos por medio del diálogo.

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