Se forma la nueva Cámara Alta del Parlamento egipcio con mayoría islamista

El Cairo, 28 feb (EFE).- La nueva Cámara Alta del Parlamento egipcio, la primera de la era pos Mubarak, se constituyó hoy con una mayoría islamista perteneciente al Partido Libertad y Justicia (PLJ) de los Hermanos Musulmanes, que controla 106 de los 270 escaños.

Durante la primera sesión se eligió al presidente y a los dos vicepresidentes de este órgano de carácter consultivo, según la agencia oficial de noticias Mena.

El miembro del PLJ Ahmed Fahmy, único candidato a ocupar el cargo, fue nombrado presidente por 175 votos, mientras que Tarek Sohri, del partido salafista (islamista rigorista) Al Nur, y Mustafa Hamuda, del liberal Wafd, fueron elegidos vicepresidentes.

La Cámara Alta cuenta con 270 escaños, de los que 180 son elegidos en las urnas y 90 son designados directamente por la Junta Militar, máxima autoridad de Egipto desde la renuncia del presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011 debido a una revolución popular.

Tras la celebración de los comicios legislativos, que se han desarrollado en varias etapas desde finales de noviembre pasado hasta este mes, el PLJ se ha hecho con la mayoría tanto en la cámara alta como en la baja, donde ocupa casi la mitad de los asientos.

Está previsto que el próximo día 3 las dos cámaras se reúnan para elegir a los miembros de un comité que se encargará de elaborar una nueva Constitución.

El pasado 14 de febrero, el jefe de la Junta Militar egipcia, Husein Tantaui, se reunió con el presidente de la Cámara Baja, Saad Katatni, para analizar la forma de elaborar la nueva Carta Magna, la celebración de elecciones presidenciales y el traspaso del poder a una autoridad civil.

Estos son algunos de los pasos pendientes en el proceso de transición democrática en Egipto, donde en los últimos meses se han sucedido numerosas protestas que exigen la salida inmediata del poder del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Los militares se han limitado a fijar el próximo 30 de junio como fecha límite para traspasar el poder a un presidente electo, aunque algunas fuerzas y dirigentes políticos abogan por adelantar el proceso.

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