El Gobierno atribuye el alza de precios en Brasil al brote inflacionario mundial

Brasilia, 26 abr (EFE).- El Gobierno brasileño atribuyó hoy la fuerte escalada que los precios de todos los productos registran en el país a un "brote inflacionario mundial" y afirmó que "no ahorrará armas" para intentar mantenerla bajo control.

En esa visión de las presiones inflacionarias que afectan a la mayor economía latinoamericana coincidieron la jefa de Estado, Dilma Rousseff, y su ministro de Hacienda, Guido Mantega, que encabezaron hoy una reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social, órgano consultivo formado por miembros de los sectores público y privado.

En el primer trimestre de 2011 la inflación acumulada en Brasil ha llegado al 2,44 % y amenaza la meta establecida por el Gobierno para este año, que es del 4,5 %.

El propio Banco Central ya admitió la seria posibilidad de que esa meta no se cumpla y en un informe difundido este lunes proyectó la inflación acumulada para todo 2011 en un 6,34 %.

Esa presión sobre los precios, y en particular en los alimentos, dominó este encuentro en el que Rousseff también consideró que la inflación que registra el país es un "problema del crecimiento", dado por el aumento de la demanda que genera el hecho de que unas 20 millones de personas salieron de la pobreza desde 2003.

"Es mejor enfrentar estos problemas del crecimiento, que los problemas de falta de empleo, pobreza y depresión económica", afirmó la presidenta, quien también culpó a los países más ricos por la presión inflacionaria en las economías emergentes y en desarrollo.

Rousseff sostuvo que "por el déficit gigantesco en las mayores economías" del mundo, "los países emergentes ahora son presionados por políticas de expansión intensa de la liquidez internacional", que han generado "desequilibrios inflacionarios y cambiarios".

En esa misma línea, aunque desde una visión más técnica, se expresó el ministro Mantega, quien admitió que el Gobierno tiene una "inmensa preocupación" con esas amenazas inflacionarias.

Mantega reconoció además que el Gobierno estudia qué ajustes hará en la economía para atajar lo que definió como "brote inflacionario mundial", aunque no precisó detalles sobre las posibles medidas.

El ministro aseguró que "en China la inflación crece casi al 100 %, al pasar de 2,4 % para 5,4 %", y apuntó que en Estados Unidos "todavía no están reflejando la inflación del petróleo", por lo que consideró que, con las tasas que se registran en Brasil, el país "no está tan mal en la foto (inflacionaria) mundial".

Según Mantega, para reducir las presiones es necesario "evitar que el precio de las materias primas contagie a otros sectores de la economía" y contener el crédito, pero "no para derrumbar la demanda, sino para moderar los estímulos".

Así como Rousseff, Mantega reiteró que el Gobierno está dispuesto a "usar todas las armas disponibles" contra la inflación e indicó que invertirá en un aumento de la producción agrícola, con la meta de reducir los precios de los alimentos.

"Brasil tiene cómo hacer eso", afirmó el ministro, al aludir al enorme potencial agrícola y ganadero del país.

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