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Argentina inicia el debate del proyecto que limita la venta de tierras a los extranjeros

Buenos Aires, 31 ago (EFE).- El Parlamento argentino comenzó hoy a debatir el proyecto de ley que impulsa el Gobierno para limitar la venta de tierras a extranjeros, una iniciativa inspirada en legislaciones de otros países que cosecha el respaldo de varios partidos, aunque algunos de sus puntos también despiertan polémica.

En una reunión convocada por la Comisión de Legislación General, varios diputados analizaron durante unas cuatro horas el proyecto presentado por el Gobierno de Cristina Fernández y otras iniciativas que también proponen limitaciones en la venta de tierras.

Los legisladores acordaron convocar para la semana próxima a un plenario de las tres comisiones parlamentarias que intervienen en el tema con la intención de emitir dictamen del proyecto, paso que habilita la discusión en el recinto del Congreso.

El proyecto enviado al Parlamento dispone un límite del 20 por ciento de las tierras bajo propiedad extranjera y un plazo de 180 días para que se haga un catastro en todo el país para formar un registro único, ya que se desconoce qué proporción del territorio está bajo dominio foráneo.

Diputados del oficialista Frente para la Victoria, una facción del peronismo, de la centrista Coalición Cívica y del socialismo, entre otros, respaldaron el proyecto en general, pero también pidieron la incorporación de modificaciones.

La legisladora Verónica Benas, de la fuerza de centroizquierda Solidaridad e Igualdad, pidió que se tenga en cuenta en la norma la protección de los bosques nativos, recursos acuíferos, y reclamó que se prohíba la venta de tierras en zonas fronterizas.

"Es una barbaridad que el Congreso se aparte del debate sobre tierras fronterizas", indicó el titular del socialismo en la Cámara baja, Lisandro Viale.

Para la legisladora de Generación para un Encuentro Nacional (GEN) Margarita Stolbizer, aliada al socialismo, el proyecto debe contemplar de manera diferenciada a los extranjeros residentes en el país.

A su turno, el diputado del peronismo disidente Felipe Solá pidió que se establezcan diferenciaciones según el lugar donde se ubique el terreno, al igual que lo hicieron sectores del radicalismo.

El legislador oficialista Juan Pais manifestó por su parte la necesidad de que "se revisen y renegocien los 58 tratados bilaterales de inversión" por considerar que pueden haber incompatibilidades con la norma.

El pasado 15 de agosto, un día después de ganar las elecciones primarias con el 50,24 por ciento de los votos, Fernández pidió al Parlamento que avance en el tratamiento de la iniciativa, similar a legislaciones que rigen en Brasil, Canadá y EE.UU., según la mandataria.

Al presentar en abril pasado el proyecto, que establece que los extranjeros sólo pueden comprar 1.000 hectáreas por región, la jefa de Estado aclaró que su propuesta "no afectará los derechos adquiridos" de terratenientes extranjeros.

A inicios del siglo XX, unas 7 millones de hectáreas estaban en manos de extranjeros en Argentina, pero esa cifra se elevó desde entonces hasta unos 20 millones de hectáreas, según cálculos de la Federación Agraria Argentina.

El mayor terrateniente extranjero en Argentina es la familia italiana Benetton, dueña de unas 900.000 hectáreas, en su mayoría en la Patagonia (sur) y dedicadas a la producción lanar para su imperio textil.

Actualmente, la única norma que limita la posesión de tierras por parte de extranjeros es un decreto de 1944 que restringe las adquisiciones en áreas de frontera y zonas clave para la seguridad nacional, una norma que no se cumple, según la Federación Agraria y dirigentes de varios partidos políticos.

Otro terrateniente famoso es el inglés Joe Lewis, expropietario de Hard Rock Café, que adquirió 18.000 hectáreas en la Patagonia y cerró el acceso público al paradisíaco Lago Escondido, caso que derivó en una larga batalla judicial inconclusa.

También es emblemático el caso del magnate estadounidense Douglas Tompkins, quien adquirió una vasta extensión en los Esteros del Iberá (noreste), una área rica en fauna y agua dulce.