La Feria de Quito inicia su nueva andadura sin la muerte pública del toro

Quito, 29 oct (EFE).- La Feria de Quito, uno de los festejos taurinos más importantes de América, se prepara para las primeras corridas en su medio siglo de historia en las que el toro no morirá en la arena, una medida que los grupos que rechazan la tauromaquia creen insuficiente.

Este fin de semana se iniciaron las novilladas de la preferia, con las entradas, que eran gratis, agotadas desde una semana antes.

Catalina Chiriboga, directora de comunicación de la empresa Citotusa, que posee la plaza, lo ve como una indicación de que no ha disminuido el interés en la fiesta brava, pese al intenso debate al respecto.

"La gente está ávida de este espectáculo", dijo a Efe Chiriboga, quien cree que la propia campaña para prohibir la muerte del toro en la arena "despertó el interés taurino y la defensa del derecho a la libertad, a las tradiciones".

La Feria tendrá que romper con la ortodoxia y adoptar las corridas al estilo portugués, después de que en mayo los quiteños votaran en una consulta popular a favor de prohibir los espectáculos "que tengan como finalidad dar muerte al animal".

A nivel nacional, la población dio una respuesta similar en municipios de la costa, donde hay poca costumbre taurina, mientras que se mantuvieron las corridas tradicionales, principalmente, en el área central de los Andes ecuatorianos y en la Amazonía.

En Quito, los toreros harán el gesto de matar al final de la faena, pero en lugar de clavar el estoque señalarán al toro con la mano, un pañuelo o una flor en el punto en el que entraría el filo, explicó Chiriboga.

Posteriormente el animal será apuntillado en los chiqueros, a no ser que resulte "inutilizado" en la arena y no sea posible llevarlo a corrales, en cuyo caso el presidente de la plaza puede pedir al torero que se le mate en el ruedo, de acuerdo con la ordenanza emitida por el municipio de Quito.

Ese procedimiento no satisface a Lorena Bellolio, presidenta de la Fundación Protección Animal Ecuador (PAE), para quien el acabar con la vida del toro fuera de la mirada del público "es una burla descarada" y no significa ninguna mejora en el tratamiento del animal.

Bellolio cree que la forma como se ha interpretado el resultado de la consulta popular viola la democracia, pues a su juicio las corridas debían haberse prohibido por completo.

"El toro comienza a morir en el momento en el que pisa la arena", dijo.

Durante la campaña sobre la consulta, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien propuso esa pregunta a la ciudadanía, enfatizó que era "falso" que se planteara eliminar las corridas de toros y afirmó que podrían realizarse siempre que no se mate al animal "por diversión".

En cambio, Bellolio afirmó que "lo que cuenta no es lo que el señor presidente de la república dijo o no dijo, lo que cuenta es lo que la pregunta dice y lo que la gente votó".

Mientras, del lado de los taurinos, el temor de que la eliminación de la suerte de matar alejara de Quito a los toreros de primera línea ha resultado infundado.

El cartel de la feria, que durará del 26 de noviembre al 6 de diciembre, incluye toreros como los españoles Enrique Ponce, David Fandilla "El Fandi" y el francés Sebastián Castella, nombres habituales en los últimos años en los carteles de la Plaza Monumental de Iñaquito.

En febrero, el Fandi y Castella torearon gratis en ese mismo lugar en un festejo reivindicativo de la fiesta brava previo a la cita de los ecuatorianos con las urnas, y también se reunieron con el vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, para exponerle sus puntos de vista.

Al final, hubo más votos a favor de prohibir la muerte en el ruedo a nivel nacional, pero pese a ello los aficionados a los toros creen que su fiesta continuará, incluso en Quito.

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