Los diputados iraníes piden a Ahmadineyad que ponga fin a su pulso con Jameneí

Teherán, 30 abr (EFE).- Una amplia mayoría del Parlamento iraní ha pedido al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que ponga fin a su pulso con el líder supremo de la Revolución, ayatolá Alí Jameneí, y retome su actividad política.

Según el diario local Sharq, 216 de los 290 parlamentarios que integran la Cámara han firmado una carta en la que instan al mandatario a que acepte la restitución en su puesto del ministro de Inteligencia, Heydar Moslehí.

"Se espera lealtad al líder supremo y el fin de algo que nuestros enemigos están utilizando para sacar ventaja", reproduce el diario, que cita al diputado por Teherán, Reza Akrami.

La advertencia se produce en un ambiente de tensión política en Irán, azuzada los últimos días por la desaparición de Ahmadineyad de la actividad pública.

El mandatario colisionó el pasado 17 de abril con el líder supremo a causa de la supuesta destitución o dimisión -aún no se sabe- del todavía ministro de Inteligencia, Haydar Moslehí.

La prensa oficial iraní anunció que el clérigo había presentado su renuncia y que ésta había sido aceptada de inmediato por el presidente.

Sin embargo, apenas dos horas después, Jameneí, que tiene la última palabra en los asuntos del país, desautorizó a Ahmadineyad y restituyó a Moslehí en su puesto.

Analistas iraníes han enmarcado este incidente en la disputa que al parecer mantiene el presidente con el líder supremo por el control de ciertos recursos del Estado, y en particular por los servicios secretos.

Los rumores de crisis se dispararon el miércoles después de que la prensa estatal filtrara que Ahmadineyad había decidido, por segunda vez consecutiva, no asistir a la reunión del Consejo de Ministros, en el que si participó el citado ministro.

Tampoco se presentó al resto de actos públicos que tenía en agenda para esta semana.

Fuentes de la oposición aseguran que el presidente ha puesto una serie de condiciones para retomar su actividad y defenderse así de lo que considera un ataque a sus prerrogativas, extremo que niegan webs conservadoras.

El supuesto reto pone además en una difícil tesitura al líder supremo iraní, que defendió con determinación la controvertida vitoria electoral de Ahmadineyad en junio de 2011 pese a las denuncias de fraude de la oposición.

El viernes, durante el habitual sermón, Ahmad Jatamí, uno de los clérigos más conservadores e influyentes del país, advirtió a Ahmadineyad que no debe "sobrevalorar" su poder y que está obligado a obedecer a Jameneí.

"La obediencia al líder supremo es una obligación tanto legal como religiosa. Que a nadie le quepa duda", dijo Jatamí desde el púlpito de la mezquita de la Universidad de Teherán, tribuna política del régimen.

"De una forma amistosa, le digo a los responsables que no se avengan al juego de los enemigos. Que no llenen sus cajas vacías", agregó el clérigo, que en ningún momento citó por su nombre al mandatario iraní.

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