EE.UU. afronta la resaca del temporal más letal desde 1925

Washington, 30 abr (EFE).- Las devastadoras tormentas de esta semana se han cobrado ya 347 vidas en Estados Unidos, que afronta la resaca del segundo temporal más letal de su historia ante un panorama que recuerda al dejado por el huracán Katrina en 2005.

Los 288 tornados que según el Servicio Nacional de Meteorología sacudieron el sur y el este del país entre el martes y el jueves dejaron tras de sí una estela de inundaciones, edificios derruidos y cientos de desaparecidos, buscados desde entonces sin descanso por sus familiares y los equipos de emergencia.

El temporal costó la vida a al menos 259 personas en Alabama, 34 en Tennessee, 33 en Misisipi, 15 en Georgia, 5 en Virginia y una en Arkansas, según los datos actualizados hoy por los estados.

Es el peor saldo de víctimas de una tormenta desde 1925, cuando una brutal borrasca dejó 747 víctimas mortales en siete estados, y el segundo peor del que se tiene constancia en los registros nacionales, que datan de 1680.

Aunque el último gran desastre natural que vivió el país, el de Katrina, dejó un rastro cinco veces más letal, con hasta 1.800 muertos, muchos recuerdan la imagen de destrucción que dejó en Nueva Orleans (Luisiana) cuando contemplan las ciudades arrasadas de los seis estados afectados.

En Tuscaloosa, una localidad de Alabama convertida en símbolo del desastre por las 45 muertes que ha registrado, las casas semiderruidas muestran las mismas marcas en forma de cruz que las autoridades trazaron hace casi seis años en los edificios de Nueva Orleans para facilitar el recuento de muertos y desaparecidos.

No obstante, entre sus habitantes predomina la impresión de que la respuesta general del Gobierno de Barack Obama ha sido, hasta el momento, más diligente que la desplegada por el ejecutivo de George W. Bush ante la catástrofe de 2005.

"No tenemos muchas razones para quejarnos del Gobierno. Todo el mundo aquí se siente seguro de que recibiremos ayuda", dijo al diario The New York Times Axavier Wilson, un joven de Tuscaloosa que sobrevivió al temporal encerrado en un armario mientras el viento se llevaba el resto de su casa.

Con la lección aprendida tras las críticas que le valió su retraso en viajar al Golfo de México después del accidente en la plataforma de BP en abril de 2010, Obama se apresuró en programar un viaje a Tuscaloosa apenas 40 horas después de los tornados.

"Nunca he visto una devastación como esta", dijo el viernes en la ciudad de Alabama. "Vamos a asegurarnos de que nadie se olvide de ustedes", agregó.

La Universidad de Alabama, localizada a las afueras de Tuscaloosa, canceló el jueves las clases y exámenes finales, pero muchos de sus alumnos se niegan a abandonar el campus, inmersos en una búsqueda sin cuartel de los más de 80 compañeros y profesores desaparecidos.

El mismo ambiente se vive, a menor escala, en muchas otras localidades de los estados vecinos, como en Smithville (Misisipi), un pueblo de apenas mil habitantes que se enfrenta a un saldo de 14 muertos, 23 desaparecidos y más de la mitad de las casas derruidas.

"Lo hemos perdido todo. Ya no tenemos nada", dijo al Wall Street Journal James Beeks, un residente de 63 años que sobrevivió en un refugio.

A medida que el caos da paso a la calma, la Guardia Nacional y los equipos de emergencia tratan de despejar el camino para las tareas de rescate y limpieza, con medidas como la imposición en algunos pueblos de toques de queda y puestos de control para impedir los saqueos.

El gobernador de Alabama, Robert Bentley, aseguró hoy en una conferencia de prensa que su administración recorrerá "todos los lugares del estado que han resultado afectados", especialmente aquellos en los que ha habido víctimas mortales.

Quienes habitan las calles destruidas se debaten, por su parte, entre la desesperación de no encontrar a sus familiares o no tener fondos para reconstruir sus casas y el impulso de tomar acción para superar la sensación de impotencia.

Ese fue el caso de Patty Bullion, de Lester (Alabama), que ha revolucionado esta semana la red social Facebook con una plataforma -apoyada por más de 60.000 seguidores- en la que publica fotografías, documentos y otros objetos preciados que salieron volando con el temporal, para, de alguna manera, devolverlos a sus dueños.

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