Miles de personas acamparon durante la noche en Londres para ver la boda del año

Londres, 29 abr (EFE).- Miles de personas acampadas en varios puntos de Londres -y millones en todo el mundo- aguardan hoy con ilusión o simple curiosidad la celebración del esperado enlace entre el príncipe Guillermo y su novia Kate Middleton, la boda del año en el Reino Unido.

Centenares de admiradores han pasado la noche en tiendas de campaña frente a la abadía de Westminster, donde en las próximas horas se casarán los novios, y en diversos parques londinenses para poder seguir hoy en vivo y en directo, aunque sea por televisión, el casamiento de la joven pareja.

Muchos de los que esperaban ya anoche en la amplia avenida conocida como The Mall, frente al palacio de Buckingham, así como numerosos curiosos se vieron recompensados al salir inesperadamente el príncipe Guillermo a saludarlos, estrechando las manos de muchos de ellos, charlando y dejándose fotografiar.

Se espera que los 1.900 invitados a la ceremonia en la abadía empiecen a llegar poco después de las 07.00 GMT -los miembros de Familias Reales extranjeras lo harán algo más tarde, a las 09.20 GMT-, y está previsto que Guillermo y su hermano Enrique, el padrino de la boda, entren en el templo alrededor de las 09.15 GMT.

El novio, que irá vestido con el uniforme escarlata de coronel de la Guardia Irlandesa, habrá de esperar casi tres cuartos de hora a que aparezca su prometida, quien dejará con su padre, Michael, el lujoso hotel londinense donde ha pasado su última noche de soltera para ir al templo a las 09.51 GMT en una limusina Rolls-Royce Phantom VI, después de que lo hayan hecho su madre Carole, su hermano James y su hermana Philippa, que será la dama de honor.

Según el programa oficial, la reina Isabel II y su esposo Felipe de Edimburgo llegarán sobre las 09.45 GMT, poco después que el príncipe Carlos, padre del novio, y su esposa Camilla.

La ceremonia nupcial, oficiada por varios clérigos, entre ellos el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams -encargado de casar a los novios-, empezará a las 10.00 GMT y se espera que finalice poco después del mediodía londinense, cuando los recién casados empezarán su procesión en carroza hasta el Palacio de Buckingham.

Tal como se ha indicado, Kate Middleton, al pronunciar sus votos, no prometerá "obedecer" sino "amar, confortar y honrar" al príncipe Guillermo, con quien lleva saliendo ocho años y varios conviviendo.

La novia avanzará del brazo de su padre por el pasillo central de la abadía al son de un himno de la coronación, el titulado "I was glad", del compositor británico Charles Hubert Hastings Parry, inspirado en el salmo 122.

Posteriormente, los recién casados abandonarán el templo mientras suena otra pieza muy conocida, la marcha Crown Imperial, del también británico William Walton, que se tocó ya en la boda del príncipe Carlos y Diana, los padres de Guillermo.

El trayecto hasta Palacio, en un carruaje State Landau de 1902 tirado por caballos (si no llueve, en cuyo caso se recurrirá a uno cubierto por un cristal), recorrerá las calles céntricas de Londres, donde se habrán congregado multitudes para presenciar en directo la exhibición aérea de aviones militares y, con suerte, el beso de la pareja desde el balcón de Buckingham.

A partir de ese momento los festejos será privados y empezarán con un almuerzo tipo bufete ofrecido por Isabel II, abuela del príncipe, a 600 selectos invitados en el mismo Palacio, con el acompañamiento musical de la arpista real Claire Jones.

En ese momento se presentará la espectacular tarta nupcial elaborada por la repostera Fiona Cairns, que ha diseñado un pastel de fruta de varios pisos decorado con nata y azúcar glas con motivos florales británicos.

La Reina, de 85 años, y su esposo se retirarán tras este acto, y no se quedarán a la recepción aún más exclusiva -sólo para unos 300 invitados- que ofrecerá el príncipe Carlos y que consistirá en un aperitivo y una cena de tres platos preparada por el chef suizo Anton Mosimann.

Después del ágape, al que asistirán los amigos y allegados de la pareja y sus familias, comenzará la sesión de discoteca con DJs de moda en uno de los salones de Palacio, con una zona de "chill out" en el salón del trono.

El príncipe Enrique ha encargado un "desayuno del superviviente" consistente en bocadillos de beicon para los invitados que consigan sobrevivir a la noche de marcha.

Con una audiencia televisiva mundial calculada en 2.000 millones de personas y multitudes congregadas en Londres para disfrutar de la boda real, las autoridades y la monarquía se han asegurado de que hoy no falte el entretenimiento.

Así, hay pantallas gigantes en Hyde Park y en la plaza de Trafalgar para que se pueda seguir la ceremonia y la procesión en directo, y las autoridades han alentado a los ciudadanos a celebrar fiestas callejeras para incrementar el tono patriótico.

El propio primer ministro británico, David Cameron, y su esposa, Samantha, ofrecerán una fiesta a sus vecinos frente a su residencia oficial de Downing Street, mientras que Ayuntamientos y asociaciones de vecinos de todo el Reino Unido organizarán también festejos, así como algunos republicanos, que han programado para hoy animadas fiestas alternativas.

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