jueves 18 de julio de 2019 | 04:54
Columnas

Renuncia Urzúa y ¡en El Universal culpan a los hijos de AMLO! ¿Es en serio?

@economanu mié 10 jul 2019 05:56
Ver a un periodista con 40 años de experiencia caer en estos vicios, es muy triste
Ver a un periodista con 40 años de experiencia caer en estos vicios, es muy triste
Foto propiedad de: internet


Se supone que Raúl Rodríguez Cortés es un periodista experimentado, preparado en temas económicos y consciente de que sus análisis deben tener sobre todo una virtud: la objetividad.

En la biografía que El Universal publica del señor Rodríguez Cortés se informa que “toda su vida —más de 40 años— la ha dedicado al periodismo”.

Carajo, este columnista de “las cuatro décadas” por lo visto no ha aprendido lo fundamental del oficio que, parafraseando a Hipócrates, sería: “Primero, no calumniar”.

¿De dónde sacó Raúl Rodríguez Cortés que el culpable de la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda la tiene “Carlos Gastón Torres Rosas, un joven economista que funge como secretario técnico del gabinete”. ¡Pura imaginación del colaborador de El Universal!

Además de culparlo de haber hecho enojar a Urzúa, Rodríguez Cortés dice que el joven Torres Rosas es la persona a la que se refería el ya ex secretario de Hacienda y que tiene “conflictos de interés”.

¿Cómo prueba su acusación el columnista de El Universal? Simplemente diciendo que el padre del joven economista es “un próspero empresario de Durango”. ¿Y qué con eso? Ni un solo argumento, ni un solo dato, nada que sirva para demostrar que Carlos Gastón Torres Rosas tiene “conflictos de interés”.

Y remata el columnista Rodríguez Cortés diciendo que el mayor pecado de Torres Rosas es ser amigo del segundo hijo del presidente López Obrador.

De ahí que el periodista con 40 años de experiencia se aviente la puntada, de muy mala leche, de preguntar en el título de su escrito: “¿Amigo de los hijos de AMLO en las decisiones económicas?”.

Cuando el periodismo se convierte en chisme —esto es, cuando acusa sin presentar evidencia— termina en calumnia. Así de sencillo.