lunes 22 de julio de 2019 | 06:33
Columnas

Premios Ariel 2019. Las 5 nominadas a Mejor Película

@RafaelTonatiuh lun 24 jun 2019 15:54
Además de sus valores estéticos (como sus maravillosos planosecuencias), “Roma” tiene dos grandes méritos: llevar al público del “cine taquillero” a ver “películas de arte”, y dejar constancia de los penosos acontecimientos del PRI y su sangriento “halconazo”, el 10 de junio de 1971.
Además de sus valores estéticos (como sus maravillosos planosecuencias), “Roma” tiene dos grandes méritos: llevar al público del “cine taquillero” a ver “películas de arte”, y dejar constancia de los penosos acontecimientos del PRI y su sangriento “halconazo”, el 10 de junio de 1971.
Foto propiedad de: Internet

Hoy lunes 24 de junio, se entregan los premios a lo más destacado de nuestra cinematografía, según el jurado de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. La ceremonia ya no será en el emperifollado Palacio de Bellas Artes, sino en la Cineteca Nacional (donde el 17 de junio se proyectaron gratuitamente las cinco nominadas a Mejor Película). Curiosamente, estas nominadas coinciden con las cinco nominaciones a mejor dirección. Les comparto mi opinión sobre las mismas.

“Nuestro Tiempo”.

Dirección Carlos Reygadas.

Es mi favorita (aunque sospecho que va a ganar “Roma”, porque, entre otras cosas, es la mejor).

Trata sobre una pareja que se dedica a la ganadería brava, en la que aparentemente la esposa tiene relaciones extramaritales bajo el consentimiento de su marido, lo cual, le provoca tremendos azotes internos, aunque aparentemente él mismo las propició y es muy “opend mind”.

Me gusta porque tienen ese espíritu rebelde y experimental de las vanguardias que no aspiran a convertirse en películas taquilleras y cuyo autor se avienta pachequeces, como poner la cámara dentro de la cajuela de un coche, en vez de mostrarnos lo que ocurre con los pasajeros; montar la cámara en la panza de un avión que aterriza y, sobre todo, meter al “Muerto de Tijuana” (exótico músico decadente), cantando en una escena dónde ni viene al caso; nomás por esto le daba su premio.

Dura mucho (tres horas se me hacen demasiado, salvo que haya acción desenfrenada, lo cual no es ni remotamente el caso), y esa onda de que el director y su esposa protagonicen a los personajes, en vez de usar actores, se ve muy natural (casi parece documental), pero después de dos horas no hay progresión dramática, porque no hay matices, sino que las actuaciones se vuelven planas. Aun así se consiguen escenas muy logradas, como cuando otro ganadero cagotea al protagónico, por egoísta, manchado y mal patrón.

“La Camarista”.

Dirección Lila Avilés.

Acontecimientos cotidianos, y algunos inusuales, que le ocurren a una camarista de hotel (Gabriela Cartol). La directora dijo que su cinta “se trata de ausencias”, yo solo noto la ausencia de diversión (lo cual, quizás no es lo que pretendía la realizadora).

Arranca muy bien, luego uno se queda esperando que ocurra algo emocionante, que nunca ocurre. Disculpen mi falta de ignorancia pero me pareció el material editado de cámaras de seguridad de un hotel. No es mi tipo de cine, pero le agradezco ser la única nominada a Mejor Película que no es el retrato social de una clase económicamente pudiente. Me gustó el personaje de Mini Toy (Teresa Sánchez) y la fotografía de Carlos F. Rossini.

“Museo”.

Alonso Ruizpalacios.

Basada en el robo del Museo de Antropología en los 80 (pero una versión muuuy libre; lo único que coincide con el asalto real es que el robo lo hicieron dos estudiantes de veterinaria y la dificultad para vender las joyas prehispánicas). 

Gael García está muy bien como orate (su secuencia con los niños en la noche de Navidad es genial) y Leonardo Ortizgris está muy cagado, como chavo buena onda y manipulable.

Lo mismo que “Güeros”, del propio Ruizpalacios, esta película nos ubica en un ambiente juvenil (aunque los actores está un poco arriba de la edad de los personajes), de búsqueda y toma de madurez. Muy buena película, es de las que merecen ganar.

“Las Niñas Bien”.

Dirección Alejandra Márquez Abella.

Una versión cinematográfica más de “El Jardín de los cerezos” de Chejov, muy recurrida en la comedia: “De mendigo a millonario” (Eddie Murphy), “¡Qué asco de vida!” (Mel Brooks), “Las locuras de Dick y Jane” (Jim Carrey), solo que esta vez, y a pesar del título, esto no es una comedia, sino un melodrama.

Del famoso libro de Guadalupe Loeza no tiene más que el título, pero aunque haya creado su propio argumento (partiendo de “los sacadólares” en tiempos de Salinas), igual la Loeza nos abre las puertas hacia una clase social, con gran verosimilitud. Extraordinario el comportamiento discriminatorio hacia quienes pierden status económico. Las actrices, estupendas (aunque Cassandra Cianghuerotti me gustó más en “Cygnus”, cinta de ciencia ficción que también está nominada por sus efectos).

Curiosamente, tanto en la película, como en la boda de la hija de Juan Collado, sale a relucir Julio Iglesias. Hasta pareciera que el cantante español está afiliado al PRI.

“Roma”.

Dirección; Alfonso Cuarón.

Indudablemente, la película más conocida, porque estuvo nominada a los Oscar (y diversos premios); por su escandaloso estreno, poco antes de salir por Netflix, cuando los cines comerciales decidieron no proyectarla; y por el chat que algunas actrices abrieron para boicotear a Yalitza Aparicio (quien para producirles más bilis, sí está nominada al premio Ariel para mejor actriz)

Dirigiendo el “Harry Potter, el prisionero de Azkaban”, Alfonso Cuarón se llevó más dinero que Lozoya. Tiene el poder para producir, con su propio varo, cualquier epifanía estilo Steven Spielberg, pero prefirió invertirlo para recrear una época de forma natural, en los 70, donde la producción casi ni se nota (salvo el “halconazo”), pues es una narrativa neorrealista, como de los tiempos en que los italianos filmaban sin dinero.

Además de sus valores estéticos (como sus maravillosos planosecuencias), “Roma” tiene dos grandes méritos: llevar al público del “cine taquillero” a ver “películas de arte”, y dejar constancia de los penosos acontecimientos del PRI y su sangriento “halconazo”, el 10 de junio de 1971.