sábado 20 de julio de 2019 | 08:07
Columnas

La muralla del noroeste

@dect1608 lun 17 jun 2019 12:45
Quizás se trate del primer gran mensaje del Gobierno de la República al presidente Donald Trump, para demostrarle que “sí se puede”, frenar el tráfico migratorio,
Quizás se trate del primer gran mensaje del Gobierno de la República al presidente Donald Trump, para demostrarle que “sí se puede”, frenar el tráfico migratorio,
Foto propiedad de: Internet

Tal como lo hace el presidente de los Estados Unidos, el gobierno de México también está reforzando la vigilancia en su respectiva frontera del sur.

El gobernador  de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ordenó lo propio a su gabinete de seguridad con la finalidad de que no cruce a su entidad la violencia que impera en Veracruz, lugar donde este fin de semana se interceptaron cuatro tráilers en los que viajaban 791 migrantes y se detuvo a ocho polleros.

Quizás se trate del primer gran mensaje del Gobierno de la República al presidente Donald Trump, para demostrarle que “sí se puede”, frenar el tráfico migratorio, pues en dos acciones coordinadas federación y estado, se logró este sábado el rescate de los 791 indocumentados de diversas nacionalidades, claro que las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM), que recién estrenan jefe en la persona de Francisco Garduño, dicen que es un hecho sin precedentes en la historia del flujo irregular de indocumentados, y cómo no, si el INM por encomienda del negociador Ebrard, tiene al menos 90 días para demostrarle a Trump que la estrategia azteca tiene con qué para calmar el fenómeno migratorio.

En ese mismo sentido, el gobernador tamaulipeco García Cabeza de Vaca, hace lo propio en su frontera con Veracruz, divisoria territorial marcada por el caudaloso río Pánuco, donde durante los últimas dos semanas el Grupo de Coordinación y la federación han liberado al menos 100 centroamericanos; unos fueron rescatados pasando el puente Tampico, otros interceptados en los cruces de lanchas que unen a estas entidades avecinadas al Golfo de México, pero igual en los operativos conjuntos de los que poco se dice a la opinión pública, se han rescatado migrantes ya en tierra firme tanto de ciudad Madero como del mismo municipio tampiqueño, al sur del estado, la última entidad mexicana antes de llegar a los Estados Unidos.

Desde el jueves, en la colonia Morelos de Tampico, a unos metros de que la tierra se convierta en Veracruz, el jefe del ejecutivo estatal tamaulipeco, García Cabeza de Vaca, instruyó al alcalde Jesús Nader y al Gabinete de Seguridad, sellar las fronteras con los vecinos veracruzanos, tanto las territoriales por el municipio de Pánuco, como por Tampico Alto, y los cruces de lanchas con motor fuera de borda; el panista mandatario, aseveró que podrían tomarse medidas extremas con tal de eficientar los operativos y seguir obteniendo resultados favorables como para atemperar la crisis migratoria que tiene al punto del colapso a sus municipios frontera con Estados Unidos.

Cuando se habla de tomar medidas extremas, según funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas, entrevistados bajo reserva de omitir sus nombres, notificaron que se trata de la instalación de retenes entre Veracruz y Tamaulipas -obvio-, así como el uso de barricadas por aquello de los violentos, y es que luego los defensores de los derechos humanos y juristas, refieren que estos operativos son anticonstitucionales por violentar el libre tránsito; igualmente instalarán cámaras de video con infrarrojos para una lectura térmica y poder liberar a los indocumentados, así como para evitar que su viaje termine en una tragedia.

Tamaulipas, su gobernador y sobre todo su gente, lo que menos quiere es ser la mala noticia mundial con otra masacre de centroamericanos.