martes 25 de junio de 2019 | 10:08
Columnas

“Bajo palabra de decir verdad”, juró Andrés Manuel… o ese filme de Tin Tan de 1959

@FedericoArreola sáb 25 may 2019 07:33
¿Quién en Palacio Nacional dio la lista a Reforma y no informó al presidente de México? ¿Un principiante? ¿Un grillito que ya se siente maestro en perversidad? ¿Quién?
¿Quién en Palacio Nacional dio la lista a Reforma y no informó al presidente de México? ¿Un principiante? ¿Un grillito que ya se siente maestro en perversidad? ¿Quién?
Foto propiedad de: internet


Hay una película de Tin Tan y Lilia Prado, de hace 60 años, cuyo título debería servir de reflexión al presidente de México para entender por qué, gratuitamente, un debate sobre la honestidad (o la falta de honestidad) de los periodistas mexicanos se convirtió en una fuente de dudas acerca del valor de la palabra presidencial. Esa película es ‘El que con niños se acuesta'

Jamás voy a dudar de la palabra del presidente de México. Lo he dicho innumerables veces desde hace muchos años y hoy lo sostengo. Las tonterías que su gobierno diga de mí no cambiarán la imagen que tengo de Andrés Manuel. Podría el propio Andrés directamente acusarme de lo que se le diera la gana, y no dejaría de pensar que es un hombre bueno, honesto, trabajador y esforzado.

Pero Andrés Manuel tiene críticos y a veces es él mismo —normalmente por culpa de sus colaboradores— quien alimenta los duros cuestionamientos en la prensa contra su persona y su proyecto político.

Carajo, de pronto, la discusión ya no giró en torno a lo relevante: el monto (si bien se reveló apenas un 3% del total) de lo gastado por el gobierno de Enrique Peña Nieto en medios de comunicación Y si eso es adecuado o no, y por qué.

Y, ni hablar, los nombres de los periodistas “chayoteros” —lista en la que se me ha incluido— dejaron de ser lo más relevante.

Ahora, la portada de Reforma, diario que inició el sainete, lleva el debate al terreno de si Andrés Manuel es un hombre de palabra, o no lo es; de si dice la verdad en sus conferencias de prensa mañaneras, o no la dice, en fin, de si realmente controla a su equipo de colaboradores o, como ha pasado con prácticamente todos los presidentes de México, algunos de sus subordinados se aprovechan del exceso de trabajo del primer mandatario para hacer su santa voluntad y abusar de su "poder".

Antes de entrevistarme ayer en Radio Fórmula, Ciro Gómez Leyva expresó: “Lo único relevante que dijo (Andrés Manuel) sobre esta lista de periodistas es que ellos no la entregaron”.

Hoy sábado, Reforma cita lo que dijo el gobernante de México: 

“Bajo palabra de decir verdad, nosotros no dimos a conocer los nombres de quienes reciben o recibían estos apoyos para trabajos informativos… Pero si ahora aparecen nombres en un periódico hay que ver quién entregó esa información”.

Reforma ya le respondió, con datos duros, al presidente de México: fue su gobierno el que dio tales datos al diario propiedad de Alejandro Junco.

De ahí la nota más importante en la portada de Reforma este día: “Desconoce datos que da ¡Presidencia!”.

Ni hablar, Andrés Manuel, el que con niños se acuesta… amanece mojado.

En su mañanera de ayer viernes el presidente sabía que su gobierno había entregado al INAI información sobre contratos de publicidad de la administración de Enrique Peña Nieto. Pensaba que eso es lo que, por una filtración perversa, había publicado Reforma. El propio presidente del INAI tuvo que salir a los medios a desmentir que ellos hubiesen entregado la lista de “periodistas chayoteros” al mencionado diario.

Y no, no fue el INAI. A Reforma le dio la lista el propio gobierno de López Obrador.

Conozco a Andrés Manuel y me consta el valor que para él tiene su honor. No iba a comprometerlo con una mentira fácilmente refutable. Si juró que él no estaba enterado, habrá que creerle. Meto las manos al fuego por la palabra del presidente de México.

No fue Andrés Manuel, pero sí alguien de su equipo. Seguramente quien entregó la lista a Reforma no tenía obligación legal ni profesional de informar al presidente de la República. Pero solo un principiante no pensó que ese era un dato que AMLO necesitaba conocer antes de hablar con la prensa. Se lo iban a preguntar.

¿Quién en Palacio Nacional calló y, de esa manera, hizo que Andrés Manuel quedara como alguien que falta a la verdad, que no respeta su propia palabra o que no sabe lo que hace su equipo?