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Columnas

Libros de ayer y hoy. Migrantes: la solidaridad a quien lo necesite

mar 21 may 2019 07:51
Avalancha de multitudes hambrientas que asuelan las ciudades del norte y han  convertido parte de la frontera en un infierno.
Avalancha de multitudes hambrientas que asuelan las ciudades del norte y han convertido parte de la frontera en un infierno.
Foto propiedad de: Internet

 

Víctima principal  del problema de la migración que abruma al país, sin ser destino directo, los que analizan esa anómala situación creada por su frontera con Estados Unidos, están culpando a México de no poner el suficiente interés en el problema.

En esos análisis e información, se desliza que si se produce  un grave problema de violencia ante el hacinamiento, el culpable será el actual gobierno.

Ya algunas ONGS acusaron a dicho gobierno de la muerte de una niña guatemalteca que cayó de una litera. Hay cierta inquietud en la población y hay quienes sostienen que México debe dar apoyo y solidaridad, a quien  realmente lo necesita: niños, ancianos y enfermos. Hay que considerar que las migraciones  nunca se van a detener.

Si se contaran, habría  miles de Cruzadas así fuera por otros motivos. El flujo migratorio que se soltó en el mundo desde hace varios años, se instaló avasallante en  nuestro país, víctima propiciatoria ante la necesidad de miles de arribar al que consideran su jauja, el país de sus grandes sueños.

Estados Unidos, principal responsable de la situación  de pobreza de muchos migrantes, de la expulsión inicua de sus países por la inoperancia de sus gobiernos, por la corrupción y la complicidad del propio país del  norte,  está utilizando abusivamente la generosidad de nuestro país.

Aquí se les ha dado entrada, apoyo, permisos en determinados casos, alojamiento, atención y comida. Pero el gobierno de Trump, con toda la inquina que maniobra al poderoso, ha convertido a México en su patio trasero, en el receptáculo de los que buscan  el asiento norteño.

Avalancha de multitudes hambrientas que asuelan las ciudades del norte y han  convertido parte de la frontera en un infierno. Hasta de África y China están  llegando.

A LO IMPOSIBLE NADIE ESTÁ OBLIGADO. ¿QUE HACE LA ONU ANTE TAL INJUSTICIA?

Ante esta situación  que  es observada a nivel mundial, como injusta ¿qué están haciendo los organismos internacionales como la OEA -montada en su macho contra el gobierno de Venezuela- y la ONU? Ambas deberían plantear una exigencia a Estados Unidos y darle un apoyo formal a México. La fama que ha tenido nuestro país de abrirles la puerta a todos los perseguidos, tiene en este momento el límite de la supervivencia.

El país está en los límites, desahuciado como lo dejaron anteriores gobiernos. Todavía en sus últimos días, esos gobiernos saquearon, alteraron cuentas, robaron todo lo que pudieron para obstaculizar a un gobierno que les había ganado a ley.

El problema de la migración que se ha recrudecido desde que se supo del cambio de gobierno, tiene muchas aristas: El sucio y corrupto deslinde que están  haciendo los gobiernos expulsores -aunque a veces hablen  mucho-, la utilización del tránsito por el país de muy diversas caracterizaciones grupales, algunas delictivas -que ya se mencionan en algunos sectores de la CDMX y otras ciudades-, la búsqueda de un cambio de vida que no justifica hacer víctima a un país que no tiene la culpa. 

Se observan también, la soberbia,  la violencia agresiva  ya expresada por algunos grupos exigiendo buenos tratos de un país que  se está viendo rebasado por la demanda, mientras, el creador de todo esto, Estados Unidos, tramita con toda calma los expedientes de los solicitantes y regresa a México como patio trasero a los que no aprueba.

Una total injusticia para nosotros los mexicanos, siempre abiertos a ayudar.

 

SIEMPRE SE BUSCA LA LUZ DE LA OTRA CASA: PIRANDELLO

Muchos de los migrantes que buscan el sueño americano en otro país, serán  rechazados, algunos se quedarán en México y otros regresarán a sus países. Como una metáfora, es la narración de Luigi Pirandello, La luz de la otra casa, del hombre que ve, maravillado, la vida que se desarrolla en la casa de enfrente. Los hijos, los padres, una familia feliz como la que él soñó tener y  nunca tuvo. Las cosas se complican cuando la madre de esos niños se da cuenta de la observación del hombre y se enamora de él, que le corresponde. Ambos huyen y la vida les demuestra poco después su error; ella ha perdido a su familia; él, se siente culpable por lo que han hecho.

Se quedan entonces, en la habitación que él ocupaba, observando la de enfrente, sin  haber conseguido la dicha “apretados, clavados, espiando”. A Luigi Pirandello se le concedió el Premio Nobel en 1934 por su extensa e importante obra. Doce años antes, había lanzado al mundo su obra más famosa Seis personajes en busca de autor, que lo catapultó  como autor  de teatro y dejó un poco de lado su obra narrativa.

Pero muchas de esas historias como la también famosa El difunto Matías Pascal son extraordinarias. La narración mencionada arriba aparece en su recopilación Tercetos (Editorial Arte y Literatura, la Habana Cuba, 1985). Pirandello, siciliano de nacimiento, murió a los 67 años en 1934, en Roma.