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Columnas

La joven mujer, que estudia y trabaja en Polanco, como explicación de la no caída de Andrés Manuel en las encuestas

@FedericoArreola mié 08 may 2019 23:50
Hay mucha conciencia cívica, la gente está politizada y movilizada... ¿Es tan difícil entenderlo?
Hay mucha conciencia cívica, la gente está politizada y movilizada... ¿Es tan difícil entenderlo?
Foto propiedad de: internet


Con el encuestador Desiderio Morales comí ayer miércoles en un restaurante de Polanco, tal vez el barrio más fifí de la Ciudad de México.

La empresa de Desiderio, Opinión Pública, Marketing e Imagen, cada semana publica en SDP Noticias el AMLOVEmetrics, trabajo que realiza en un acuerdo de colaboración con la consultora Social Research Solutions.

Platicábamos que en las mencionadas mediciones semanales no hemos visto la caída en la aprobación del presidente López Obrador que registran otras casas encuestadoras y que han difundido distintos espacios mediáticos, a saber:

√ El noticiero de Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula (da a conocer los sondeos, aplicados en Facebook, de México Elige).

√ El diario El Economista (publica un tracking diario realizado en internet por Roy Campos, de Consulta Mitofsky).

√ El columnista Raymundo Riva Palacio, en El Financiero (a pesar de todo lo que se ha equivocado GEA/ISA, @rivapa le sigue creyendo).

√ El experto en mercadotecnia digital Alfonso Cedeño, en El Universal (no menciona qué encuestador dio a conocer el dato de que AMLO, en su quinto mes de gobierno, ha perdido 7.5 puntos).

Los números que surgen de los estudios de Desiderio no muestran ninguna pérdida de aprobación, ninguna baja en la popularidad o ninguna disminución en las calificaciones de Andrés Manuel.

¿Seremos como el loquito del Periférico?, nos preguntamos. Sí, el loquito del chiste que va en su automóvil, ¡en sentido contrario!, por la avenida de más tráfico en la Ciudad de México. Escucha en la radio que interrumpen la programación para un reporte vial, especial y urgente, desde un helicóptero: “¡Atención, cuidado!, un coche en contra en pleno Periférico…”. El loquito después de oír lo que ha dicho el alarmado reportero del aire, simplemente comenta para sí mismo: “¿Un coche en contra? ¡Pero si son un chingo los que vienen en sentido contrario!”.

El chiste es bueno, pero no parece aplicable a las encuestas de Desiderio Morales. No han registrado ninguna caída en la aprobación del presidente de México simple y sencillamente porque la gente sigue confiando en Andrés Manuel.

Lo entendí después de despedirme ayer del encuestador. Entré a la revistería de uno de los hoteles más caros de Polanco a comprar una pastilla de menta o cualquier cosa que me quitara el mal sabor que me dejó el pescado que comí.

En el establecimiento, la encargada, porque estaba sola, escuchaba y veía en su celular un discurso del presidente López Obrador. Le pregunté: “¿Y eso?”. Respondió con naturalidad: “Es la mañanera de ayer; no tuve tiempo de verla, y lo hago ahora. La de hoy sí la vi en vivo”.

Después de decirme eso, la joven, que seguramente trabaja para pagarse sus estudios, añadió con convicción y orgullo: “Me informo porque tenemos que lograr entre todos que México cambie”.

En algún lugar leí que “el infierno es esperar sin esperanza”. Así estaban millones de mexicanos, simplemente esperando que terminara un sexenio para que empezara el siguiente sin ninguna esperanza de que las cosas mejoraran para la mayoría.

El éxito de Andrés Manuel ha sido el de haber devuelto al pueblo de nuestro país la ilusión fundada de que el cambio para bien es posible. Su activismo se sintetiza en el llamado que hizo, como afirma el título de uno de sus libros, a “no decir adiós a la esperanza”.

La gente confía, la gente le cree porque, de plano, si el presidente López Obrador fracasa morirá la última esperanza. Y esto es algo que el pueblo mexicano no está dispuesto a permitir.

Ya está en marcha —en los medios, en los círculos de poder económico y hasta en las calles— el proyecto para hacer fracasar a la 4T.

Hay recursos detrás de semejante iniciativa, esto es, seguramente están cuchareadas con mucho dinero las encuestas que diagnostican una caída de AMLO. Les urge a sus patrocinadores sembrar el pesimismo, convencer de que ya fracasó el primer gobierno de izquierda.

¿Resistirá el presidente de México? No es fácil, pero si una mujer joven, estudiosa y trabajadora como la de esa revistaría de un hotel caro de Polanco, dedica los ratos en que puede estar tranquila, no a ver series de Netflix, sino a seguir los mensajes de Andrés Manuel, significa que además de los instrumentos del gobierno, que son necesarios para la transformación, López Obrador tiene a su favor lo más importante: a un pueblo que no se va a dejar aplastar tan fácilmente.

Ojalá los enemigos del gobierno actual entiendan que no hay realmente condiciones objetivas para que la gente dé la espalda a Andrés Manuel y, por consecuencia, olviden sus actitudes golpistas que, como la marcha del silencio del pasado domingo, están condenadas al fracaso.