sábado 25 de mayo de 2019 | 11:21
Columnas

La marcha del 5 de mayo contra AMLO

@maloguzmanvero mié 24 abr 2019 07:54
más que pedir su renuncia, se debería exigir y coadyuvar (siempre haciendo llamados a la unidad, mismo si estos son ignorados) a que AMLO cumpla la ley y sus responsabilidades
más que pedir su renuncia, se debería exigir y coadyuvar (siempre haciendo llamados a la unidad, mismo si estos son ignorados) a que AMLO cumpla la ley y sus responsabilidades
Foto propiedad de: Internet


“A menudo el temor de un mal nos lleva a caer en otro peor”.Nicolas Boileau
No voté por Andrés Manuel. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Puedo, sin embargo, imaginar en lo inmediato cosas peores que su gobierno.

Antecedentes

Se convocó a una marcha para realizarse en CDMX y diversas ciudades de la República contra las políticas gubernamentales de López Obrador. La cita es el 5 de mayo, a las 11 de la mañana(no tomaron en cuenta que entre las 11 y 13 horas, el calor está en su máximo, por lo que no pocos ya se han escusado).

A partir de la matanza de Minatitlán, surgió en las redes el #AMLORenuncia y la marcha en cuestión adoptó el “hashtag” para también pedir la renuncia del presidente de México.

 

Supuestos

Supongamos que la marcha fuera multitudinaria y no una, sino varias; expresiones de tal magnitud que, en un intento de mantener unido al país y sosegar a un nuevo tigre, Andrés Manuel renunciara. ¿Qué pasaría entonces?

En ese caso, valga la premisa de que “antes de quitar algo (o alguien), primero se debía pensar qué (quién) se iba a poner a cambio”. Y, en ese sentido, tras las severas críticas —muchas de ellas justificadas, en mi opinión— y la sonada petición nadie se ha detenido a pensar en el panorama que podría venir a continuación. Supongamos que AMLO renunciara, ¿quién quedaría en su lugar? Se vislumbrarían dos supuestos, igual de inciertos...

La Constitución dice…

En el Art. 84: “en caso de falta absoluta del Presidente de la República…”

Palabras más, menos, en un principio quedaría la secretaría de Gobernación. Después, el Congreso —con al menos 2/3 partes, en votación secreta y en mayoría absoluta— nombraría a un presidente interino y convocarían a elecciones en un plazo de siete a nueve meses. Lo anterior si la falta absoluta del presidente fuera en los dos primeros años.

En otras palabras, los diputados podrían escoger a quien se les antoje (de cualquier nivel de gobierno) como interino. Huelga decir que, el Congreso en su mayoría de Morena, no escogería a nadie de la oposición. Aunque en el camino seguramente dejarían a muchos morenistas heridos de muerte… O, ¿qué tal un militar? Porque no. Algo bastante común en los países “hermanos” del Cono Sur...

Saltarse la ley, dado que la Constitución no dice expresamente qué sucede en caso de renuncia

Vericuetos hay muchos y variados –además de los que impugnarían algunos abogados- para saltarse la ley. Total, en sentido estricto, la Constitución no considera la “renuncia” como una falta absoluta del Presidente de la República. No faltarían memorándums, amparos –directos e indirectos- y diferentes subterfugios legales para promover alguna fórmula alternativa y llevar a “x” o “y” de presidente interino. 

Con un riesgo mayor: mientras se diera una discusión bizantina en el Congreso, habría un vacío de poder que el crimen organizado no tardaría en llenar. Y, como ya se dijo, en un hartazgo por parte del ejército, podrían dar un golpe de mano/estado y hacerse del control (el poder ya lo tienen). ¿Eso queremos?

Pensar antes de actuar

Sin lugar a dudas hay muchas cosas que requieren urgente mejora en la actual administración. Pero eso es una cosa; otra muy distinta es pensar en su destitución.

¿Alguien en serio alberga esperanzas en una dictadura militar? Preguntémosle a refugiados del chavismo de Venezuela, de Castro de Cuba, de la dictadura de Pinochet en Chile, de la Videla en Argentina o los españoles que huyeron del franquismo. La restricción, los toques de queda, la asfixia de la libertad de expresión, son algunas de las limitantes que se enfrentan en las dictaduras. El costo es demasiado. 

Aun si no fuese una dictadura, el pensar en un merequetengue por quedarse con el poder por parte de muchos integrantes de Morena, pone la piel de gallina.

Ergo, más que pedir su renuncia, se debería exigir y coadyuvar (siempre haciendo llamados a la unidad, mismo si estos son ignorados) a que AMLO cumpla la ley y sus responsabilidades como representante del ejecutivo nacional y de todos los mexicanos sin distingo.