domingo 26 de mayo de 2019 | 09:24
Columnas

Los médicos residentes, una radiografía de su salud

@VicM_RodriguezM sáb 20 abr 2019 19:03
Las alteraciones en el horario de sueño o la privación de sueño generan consecuencias negativas en el desempeño del trabajo
Las alteraciones en el horario de sueño o la privación de sueño generan consecuencias negativas en el desempeño del trabajo
Foto propiedad de: Internet

Un médico residente es un profesional de la salud que ha completado sus estudios de medicina general y opta por realizar una especialidad médica, tales como: cirugía, pediatría, medicina interna, psiquiatría, etc. Los médicos deben de someterse a un duro proceso de selección en el que por medio de exámenes y entrevistas son elegidos para iniciar sus estudios de especialidad. En el caso de México, el pasado XLIII registro de selección del Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas 2019 (ENARM) se estimó un registro de alrededor de 55 mil aspirantes que compiten por 8 500 plazas. Una vez cubierto el requisito forzoso de aprobar el ENARM, se pasa a una etapa de selección en el hospital o institución donde el médico desea realizar sus actividades de especialización. Después de tres o hasta seis años en los que el médico termina su proceso de especialización, debe de realizar un examen de conocimientos por parte de una institución académica que otorga el aval de los estudios mediante un título profesional. El ya especialista médico, también debe de realizar una certificación por un Consejo de la especialidad correspondiente; teniendo que demostrar sus conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes para resolver satisfactoriamente las necesidades que su especialidad demanda. Esta certificación tiene una vigencia de 5 años y debe ser renovada.

Los médicos residentes llevan una vida intensa sumergida en sus estudios y obligaciones en la institución de salud donde se forman, este tránsito no es algo inocuo, conlleva un costo físico y emocional importante. A nivel mundial es un tema recurrente de estudio la evaluación de las consecuencias en la salud de quien realiza una especialidad médica. Existen muchos aspectos en los que la vida del médico residente se ve afectada como su vida social o familiar, su salud física y emocional. Uno de los aspectos en los que se ha puesto más énfasis es en las jornadas extendidas de trabajo que pueden ir desde 8 horas hasta 48 horas continuas. Sin duda esto acarrea alteraciones importantes de salud, principalmente en el sueño y a partir de ahí, se derivan múltiples alteraciones físicas y emocionales. 

El sueño es una de las funciones más importantes para mantener una buena salud, ya que le permite al organismo reparar los posibles daños que ocurrieron durante el día. Existen cientos de estudios científicos que han mostrado los daños que ocurren en el organismo por la falta de sueño o por un sueño de mala calidad. Las alteraciones que la falta de sueño acarrea van desde cambios a corto plazo que se manifiestan por cambios en el humor, alteraciones en la memoria y la coordinación psicomotriz, hasta efectos a largo plazo como hipertensión, peligro de infarto, o inclusive un mayor riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer.  

Una de las actividades cotidianas de un médico residente, en cualquier parte del mundo, es cubrir extensas jornadas de trabajo, lo que indudablemente implica una privación del sueño o en el mejor de los casos, un sueño de mala calidad. Estudios científicos orientados a determinar cuáles son los efectos de las alteraciones del sueño en médicos residentes han mostrado que principalmente se encuentran en mayor riesgo para desarrollar diferentes alteraciones de salud. Dentro de las principales alteraciones que se han observado se encuentran cambios importantes en el estado de ánimo, una disminución de la capacidad de concentración y de la eficiencia laboral, también hay un aumento del riesgo de accidentes y una disminución de la expectativa de vida desde uno hasta cinco años. Estas alteraciones se pueden presentar en cualquier trabajador que desarrolle sus actividades durante la noche o los que tengan que privarse de las horas de sueño. En el caso de los médicos residentes la privación o reducción del sueño puede ser cada tercer día o en casos más extremos cada 48 horas.

Las alteraciones en el horario de sueño o la privación de sueño generan consecuencias negativas en el desempeño del trabajo, principalmente un estado de cansancio constante, fatiga, irritabilidad, estrés, una disminución del entusiasmo, disminución de las habilidades profesionales, alteraciones en la memoria y el razonamiento. Sin embargo, lo más importante es que se produce una falta de motivación, que incrementa el estrés y en casos frecuentes genera un síndrome de desgaste “Burnout” y aumenta de manera importante la frecuencia de padecer depresión y ansiedad. Indudablemente estos datos muestran una situación alarmante si consideramos que los médicos residentes tratan personas en condiciones críticas que demandan de todas sus habilidades y destrezas. Indudablemente por si sola la falta o alteración de sueño incrementa la frecuencia de errores u omisiones lo que compromete el cuidado de los pacientes principalmente en urgencias o durante las cirugías.    

En un metaanálisis de 31 estudios científicos que involucraban alrededor 17 mil participantes se encontró que 28% de los médicos cursaban con síntomas de depresión, sin embargo, un dato a destacar es que conforme se aumenta en el grado de residencia, es decir a más años de estudio, la incidencia de depresión se puede incrementar hasta 40%. Uno de los puntos de mayor preocupación es que hasta en un 11% de los médicos residentes se presenta la ideación suicida. Los médicos con antecedentes de depresión durante sus estudios de medicina o previos, son los que se encuentran en mayor riesgo para desarrollar depresión o ideación suicida. En diversas instituciones se han desarrollado programas de prevención de suicidio que han mostrado gran efectividad, sin embargo, mientras prevalezcan las condiciones desfavorables de trabajo con las alteraciones de sueño, el síndrome de desgaste, el estrés y la mala alimentación, se mantendrá presente el riesgo para la salud del médico residente.

Conviene reflexionar que, al mejorar las condiciones de salud de los médicos residentes, se impacta de manera favorable en la calidad de su trabajo y, por tanto, en la atención a la salud de los pacientes. Este tema no es sobre un problema de un gremio profesional determinado, estamos hablando del impacto en la salud de todos los pacientes que son atendidos por los médicos residentes. Para lograr una óptima atención de la salud, no solo se requiere de recursos económicos e institucionales, también se requiere de una buena condición de trabajo para uno de los pilares de la atención médica de todas nuestras instituciones de salud, que son los médicos residentes.