miércoles 17 de julio de 2019 | 04:26
Columnas

El mundo llora su Notre Dame

@horacio_urbano mié 17 abr 2019 07:42
Sobrevivió a las fuerzas de la naturaleza (y de la destrucción de la misma)... A guerras... Atentados...
Sobrevivió a las fuerzas de la naturaleza (y de la destrucción de la misma)... A guerras... Atentados...
Foto propiedad de: Internet

Debo empezar diciendo que estoy particularmente triste...

El incendio de la catedral de Notre Dame fue un golpe terrible para la cultura universal...

Un poderoso mazazo, que pegó de lleno a millones de personas, que consternados y sorprendidos, veíamos incrédulos y en directo las imágenes de la tragedia.

Más de 800 años de una historia riquísima en todos los aspectos, de una de las piezas de arquitectura que mejor representan al mundo occidental.

Obra de arte del mágico gótico; sí.

Guardián de innumerables y maravillosas obras de arte; también.

Pero no es solo por eso que Notre Dame se ha convertido en un símbolo... Es que, ante todo, Notre Dame ha sido testigo y sobreviviente de hechos que han definido lo que somos.

Sobrevivió a las fuerzas de la naturaleza (y de la destrucción de la misma)... A guerras... Atentados...

Por eso, El País, en una de las tantísimas notas que han hablado de esta tragedia, dice: “Hitler bailaría hoy de alegría ante las imágenes, por fin, tantos años después, de París, de su corazón que es Notre Dame, ardiendo como una tea”.

Por eso, dice otra nota de El País: “Ni las cenizas y brazas que caían sobre la gente aún a varios centenares de metros del desastre hacían desistir a quienes no lograban apartar la mirada de lo que todos coincidían en calificar como una catástrofe”.

Notre Dame es mucho más que un monumento, una iglesia o una pieza de arquitectura.

Notre Dame ha sido un símbolo, y ha sido también el corazón de una ciudad entrañable.

Un gigante de piedra que se ubica en la Ile de la Cité, una pequeña isla en el cauce del río Sena, y justo en el punto en que hace más de 2,200 años se asentaron los parisios, una tribu de origen celta, que fueron quienes colocaron las primeras piedras de lo que hoy conocemos como París y, con seguridad, también tomaron la actual ubicación de la catedral para sus actividades religiosas.

Se pierde en el tiempo la historia de los templos que se ubicaron en ese mismo lugar, antes de que en el año 1163 se empezara la construcción de una catedral que quedó terminada en 1345, lo que no impidió que durante los siglos siguientes sufriera una serie de importantes modificaciones, como la construcción, ya en el siglo XIX, de la aguja que todos tuvimos la tristeza de ver caer.

Notre Dame nació bajo el influjo de un nuevo modo de hacer arquitectura, que semejaba más magia que arquitectura; el gótico, nombre que, de acuerdo con los lingüistas, viene del latín Gothicus, adjetivo que hace referencia a los godos, pero que muchos ligan también a una antigua palabra que justamente significaba eso; mágico.

El gótico vino a traer a la arquitectura majestuosidad y luz... Altura, forma y, precisamente; magia.

Toda vez que su predecesor, estilísticamente hablando, el románico, fue símbolo de una sociedad rural y profundamente feudal, de guerreros y campesinos, el gótico marcó a las nuevas ciudades, que sentaron las bases para un desarrollo basado en el auge de la burguesía y del capitalismo, en que el arte y la cultura empezaron a ganar posiciones...

Tiempos en que no había más poder que el religioso y en que, sin embargo, florecieron un número importante de Universidades.

La catedral de Notre Dame fue concebida a partir de las enseñanzas que dejó la que es considerada la primer obra maestra del gótico, la catedral de Saint Denis, ubicada a unas cuantas estaciones de Metro de la Ile de la Cité.

Por eso es más que entendible la reacción del mundo ante la destrucción de uno de los mayores símbolos de su cultura, empezando por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que dijo: “Se ha evitado lo peor, aunque la batalla no se ha ganado del todo... Gracias a la valentía de los bomberos se han salvado las torres y la fachada".

"Nuestra Señora de París es nuestra historia, nuestra literatura, nuestro imaginario..."

“Esta catedral la reconstruiremos, todos juntos… “Se lanzará una suscripción nacional, y más allá de nuestras fronteras… “Reconstruiremos Notre Dame, porque es lo que los franceses esperan, lo que nuestra Historia merece, nuestro destino profundo...”

Incluso desde su cuenta de Twitter, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo: “Lamento el incendio de la catedral de Notre Dame, en París, Francia. Es una desgracia para el arte, la cultura y la religión”.

Quiero terminar citando algo que dijo en sus redes sociales la arqueóloga española, Carmen Caesaris (cuenta de Twitter: @carmen_caesaris): “He leído un comentario que habla de orfandad. Ciertamente hoy ha ardido un trocito de todos nosotros, de nuestro pasado, del que iba a ser nuestro legado al futuro”.

Y sí... Todos nos sentimos o debemos sentirnos un poco huérfanos... Qué enorme tristeza...

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano